viernes 20 de noviembre de 2009

LOS PRIMEROS QUINCE LUSTROS DE PACO IBÁÑEZ




Me he enterado de que hoy nuestro Paco Ibáñez cumple sus primeros quince lustros. Abro el mazo de puros palmeros que unas amistades me han regalado y me lo fumo a la salud del maestro. Por supuesto, a la hora de comer abriré una botellita de vino que tengo reservada para las grandes ocasiones y, como quien quiere la cosa, empinaré placenteramente el codo, también a la salud de Paco.


A mediados de la década de los sesenta un grupo de jóvenes mataroneses escuchábamos los discos de Paco Ibáñez. Hasta aquellos momentos sólo habíamos oído a los cantautores catalanes, especialmente a Raimon, Quico Pi de la Serra, Joan Manuel Serrat y el resto de aquella generación. En aquellas veladas no faltaban las voces de Brassens, Leo Ferré y Jean Ferrat. De ahí que fuera una gratísima sorpresa la irrupción de Ibáñez en aquellas plateas de casas particulares.


Paco Ibáñez tuvo la osadía de ser, simultáneamente, un cantante de orientación, y estoy seguro que su compromiso civil fue, además, determinante en cierta medida para que grupos juveniles se orientaran a la lucha democrática. Lo nuevo de nuestro hombre fue el reencuentro que provocó en nosotros con los grandes poetas castellanos de antaño: Jorge Manrique, Góngora, Quevedo y los anónimos romances de frontera bajomediavales. Es decir, lo que con mayor o menor fastidio se nos había aparecido en los textos de la literatura castellana adquiría con Ibáñez una gran actualidad. La misma que sentíamos a la hora de oír las letras de Antonio Machado, García Lorca y Neruda, Alberti y Miguel Hernández, Blas de Otero y Celaya, años más tarde vendría Goytisolo. Todas ellas musicadas primorosamente por Paco. Paco Ibáñez entendido como cultura y arte, compromiso democrático y acción colectiva.


No puedo olvidar hasta qué punto, estando en el Penal de Soria, cantábamos
La poesía es un arma cargada de futuro. Mi maestro, Angel Abad, miembro destacado de la generación de fundadores de Comisiones Obreras de Cataluña, tocaba la guitarra aproximadamente bien, aunque en aquella situación carcelaria era para nosotros algo así como don Andrés Segovia; el coro procuraba esmerarse, excepto cuando cantábamos el verso “estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo” que lo hacíamos sin miramiento a las notas musicadas por Ibáñez: “estamos tocando el fondo” nos salía como un grito energuménico. En todo caso, esa forma de cantar el mencionado verso nos parecía de buen gusto y acorde con el espíritu del músico.


Querido Paco, hoy cumples tus primeros quince lustros. Una edad magnífica para seguir enseñando y continuar tu magnífica enseñanza. ¿Un tópico? Anda ya… Es la constatación de que quien tuvo y retuvo, guardó para su eterna juventud. A tu salud, maestro: me tomo una copita de machaquito, le doy una calada al puro palmero mientras Radio Parapanda retransmite la
Canción del jinete.




Radio Parapanda.
LA PRECARIEDAD COMO SITUACIÓN MÁS ALLÁ DEL TRABAJO (HABLA, ¡casi nada! Don PACO TRILLO)



jueves 19 de noviembre de 2009

EL CRUCIFIJO EN LAS ESCUELAS Y EL AMIGO BERSANI


En la entrada ¿UNA NUEVA FASE EN EL PARTIDO DEMOCRATICO ITALIANO? señalaba la novedad que podría representar la elección de Pierluigi Bersani como primer espada del Partito democratico italiano. Me basaba en dos cosas: la lectura de los documentos de Bersani y en las informaciones de buenos amigos que nunca tuvieron pelos en la lengua. Quiero seguir manteniendo tales esperanzas, fundadas en este caso en un razonable cacho de posibilismo. Pero es el caso de…

… es el caso de que me he llevado una sorpresa bastante desagradable con unas sorprendentes declaraciones de Bersani. El flamante secretario del Partito democratico italiano se ha dejado caer con esta afirmación: “"Un'antica tradizione come il crocifisso non può essere offensiva per nessuno. Penso che su questioni delicate come questa, qualche volta il buonsenso finisce di essere vittima del diritto”. Que no necesita traducción ni aclaración.

Es sabida la áspera polémica que hay en Italia sobre el tema del crucifijo (y otros símbolos religiosos) en los lugares públicos y, especialmente, en la escuela. Y no menos conocida es la resolución del Tribunal Europeo dando cumplida respuesta a quienes impugnaban la presencia del crucifijo. Hablando en plata, el Tribunal dijo: “No ha lugar”. Y, entonces, para decirlo en palabras castizas se armó la de Dios es Cristo. Hubo quien aplaudió y quien, como el jabalí, se pasó el día rebudiando. También los hubo que dijeron: “haremos lo que nos pase por la entrepierna”.


Las declaraciones de Bersani son sorprendentes. Porque el dirigente político se atribuye que nadie puede sentirse ofendido por una tradición antigua. ¿Cómo lo sabe? Sorprendentes, además, porque –según él-- el buen sentido acaba siendo “víctima del Derecho”. Palabras que, en mi opinión, son excesivamente arriesgadas. Así pues, Bersani ha perdido la oportunidad de afirmar prudentemente que “no comparte la sentencia del Tribunal, pero que la respeta”. Con lo que, aunque se le siga viendo el plumero, hubiera quedado mejor. Y, por lo menos, no hubiera ofendido a quienes sí se sienten ofendidos por la incoherencia de la presencia de determinados símbolos religiosos en las instancias del Estado no confesional.

Pero hay más: ¿todas las antiguas tradiciones deben respetarse en tanto que antiguas tradiciones? Sería farragosa la lista de las antiguas tradiciones y, para no ofender a nadie, dejaré las cosas así. Pero no me resisto a citar una antigua tradición con menos solera: la separación entre Iglesia y Estado. Aunque, a decir verdad, se trata de una separación imperfecta. Y, por supuesto, siempre mirada en clave de fastidio por parte de no sé cuantos sectores.

Lo diré con claridad: soy agnóstico con la cabeza y ateo con las tripas. Lo que no me impide ser respetuoso con las creencias. Ya he dicho en innumerables ocasiones que tengo muy buenas amistades con cristianos de diversa condición. He mencionado en frecuentes momentos el compromiso común entre creyentes e increyentes (ésta es una palabreja que siempre me dio repelús) en los primeros andares de la gestación de Comisiones Obreras o la solidaridad fuerte de sacerdotes en todo Catalunya y de las monjas (por ejemplo, las de los conventos de San Hermenegildo y Maó en Barcelona) con las luchas obreras de principios de los setenta. De manera que lo tienen crudo quienes piensen que soy un anticlerical o un comecuras: no fue esa la formación familiar que recibí en casa por parte de mi padre adoptivo, el maestro confitero Ceferino Isla.

Pero tampoco es desde esa forma de ser (el respeto abstracto hacia los demás, creyentes en ese caso) lo que me hace razonar: se trata del respeto y cumplimiento al Estado de Derecho, de sus normas democráticas. En concreto, la consideración de que el Derecho en democracia está ahí y la Iglesia en otro lugar. Así en España como en Italia.

Peliaguda batalla es ésta, la de los símbolos religiosos. Y no digamos toda esa panoplia de “las raíces cristianas en Europa” como elemento central de las polémicas en curso. Pero, oído cocina: las raíces cristianas tienen diversa consideración. Las ha habido de todo tipo: desde las enormemente positivas a las que se engendraron, desarrollaron y consolidaron a sangre y fuego. Por supuesto, no sólo desde el catolicismo, también a los reformadores protestantes se les fue la mano de lo lindo. Unas raíces cristianas como fruto de la alianza entre le sabre et le goupillon (que diría Jean Ferrat), ya fuera el sable de Carlos V o de Federico de Sajonia; el primero con los hisopos de Roma, el segundo con los de Lutero. En resumidas cuentes, hay antiguas tradiciones que tienen el color de verde vómito.

Querido Bersani, te recomiendo la lectura de un libro. Se trata de
Herejes en la historia, a cargo de Mar Marcos [Trotta, 2009]. No veas lo que explican los diversos ponentes: todos ellos gente muy respetable. Y, me permitirás una amable consideración: omnia sunt comunia, el lema de los amigos de Thomas Münzer, quemado en carne viva por Sajonia y Roma. Por lo demás, a pesar de todos los pesares, sigo esperando que puedas dar (y que te dejen dar) el do de pecho en la izquierda. Como mínimo el que daba Franco Corelli en la afamada aria Di quella pira donde sólo se quema de mentirijillas. Vale.




Radio Parapanda. EL ESCRIBA SENTADO (SOBRE LOS INTELECTUALES)

"ET VOILÀ LE TRAVAIL": un blog de primera



He recibido una interesante recomendación desde Sevilla. La enorme autoridad jurídica de mi comunicante hace que no haga falta que los controladores de calidad de la ciudad-Estado de Parapanda verifiquen el tenor de la mencionada recomendación. Pero, como es natural, la importancia de ello se la dará cada cual. En lo que respecta a un servidor, sólo me queda unirme a sus palabras. Que son las siguientes:


Para recuperar la idea fuerte de TRABAJO, y matar la de "empleo" os recomiendo el blog "Et voilà le travail":
http://voila-le-travail.fr/ Es una crónica del trabajo desde la perspectiva de los que lo sufren, trabajan, lo padecen o carecen de él. El analisis y restitución de la experiencia viva del trabajo, es la idea central del blog. Uno de sus puntos fuertes es dar la palabra a los actores, dar a conocer sus testimonios. En fin, el blog tiene numerosos lazos externos que facilitan acceder a otras páginas de similar orientación.



Radio Parapanda. Dedicado a don José Joaquín Pérez-Beneyto:
I Mov. Sonata Joaquín Turina



miércoles 18 de noviembre de 2009

¿UN TAPÓN EN CATALUNYA?

Después de mucho cavilar me decido a hacer este breve comentario. Asumo que corro un gran riesgo mediático, puesto que probablemente habrá muchas disensiones, cosa comprensible dado el carácter subjetivo del asunto. Me atiendo a todas ellas con la debida antelación y respeto.


Ya en otra ocasión, escribí sobre la dificultad existente para convertir en realidad proyectos sociales, políticos, etc. Aducía yo que, entre todos, cada día se hacía más complejo entrar en realizaciones. Los distintos criterios, posiciones alternativas, dificultades orgánicas y un largísimo etcétera suponían no un enriquecimiento de los proyectos, sino su impedimento total. El asunto lo he intuido por experiencia propia y oyendo a muchos que intentaron algo en muy diversos órdenes de la acción social, política y económica. Terminaba reconociendo que desconocía los por qués, simplemente advertía de algo que me parecía importante en el modo de hacer social. El asunto no era que las dificultades para los acuerdos, las aceptaciones e incluso el aplauso fueran de índole ideológica o de mostrar las pocas cualidades del proyecto, no. El asunto era que no había explicación plausible, sino una infinidad de razones misteriosas entre las que caben el simple hecho de hacer la puñeta o de evitar que aquello tan interesante lo hagan otros o lo hayan pensado otros.


Uno de los motivos con los que explico esa dificultad de realización colectiva es que tengo para mí que una parte importante de los sujetos concretos que circulan por las vías del poder político, administrativo e incluso económico del país suponen un verdadero tapón para la evolución social consecuente con el momento social, económico, etc. actual. Independientemente de la ideología subyacente o explícita. Independientemente de los intereses a los que están vinculados por encima o por debajo de la mesa. Independientemente del nivel cultural o creativo del sujeto. Independientemente de casi todo, pienso que el país (una entelequia difícil de definir) sufre serias dificultades de adaptación al medio por falta de personas comprometidas en lograr un futuro alternativo (no solo transformador) y que tengan los poderes suficientes para impulsarlo.



Sigue en
¿UN TAPÓN EN CATALUNYA? En el blog de don Lluís Casas


Televisión Municipal de Parapanda: http://www.youtube.com/watch?v=0qeY5Bkj2fo


martes 17 de noviembre de 2009

LA CONDICIÓN ASALARIADA (2)


Antonio Baylos en TRABAJO Y CLASE. ANOTACIONES SOBRE LAS TRANSFORMACIONES DEL TRABAJO Y SU REPERCUSIÓN EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD DE CLASE TRABAJADORA nos da cumplida información de la encuesta que FIOM, la organización de los metalúrgicos italianos de la CGIL, puso en marcha en su día. Se podría decir, tras el resultado de la investigación, que el sindicalismo tiene un material importantísimo en sus manos. Por otra parte el mundo de la investigación académica, tras dicho material, cuenta con un cúmulo de datos y situaciones reales como, posiblemente, no lo tuviera nunca. En todo caso tan suculento almacén, todavía en barbecho, puede convertirse en una cantera para la acción colectiva y, más en concreto, para los procesos contractuales. Dicho lo cual me importa darle vueltas a una tesis que me ronda la cabeza de un tiempo a esta parte; es una tesis arriesgada sobre la que no tengo inconveniente en rectificar si se me llama la atención. La expondré cautamente en contra de mi costumbre intempestiva.


Me parece que la representación de los trabajadores en la empresa tiene un adecuado nivel de información de las condiciones de trabajo del personal de su centro de trabajo: de eso que podríamos denominar la condición asalariada. Pero tengo la impresión que, a medida que la pirámide de representación se aleja del centro de trabajo, el conocimiento de la condición asalariada pierde consistencia. Quede claro: no estoy diciendo que en la cúspide de la representación (esto es, en las instancias federativas o confederales) se ignore lo que ocurre en los centros de trabajo. Digo que no se acumula el mismo conocimiento en cantidad y calidad. Es algo tan natural, como natural sería que es exigible que la lejanía cuente con unos instrumentos de conocimiento, necesarios y suficientes, para la imprescindible representación y tutela general del conjunto asalariado. Si no se tienen, se corre el peligro –los sindicalistas de mi quinta caímos en repetidas ocasiones en eso— de la ideologización (en el sentido que Marx dio a ello, es decir, la deformación de la realidad en la mente) o del voluntarismo.


Recuerdo una experiencia que, en mis tiempos, pusimos en marcha: los círculos de estudios en varias empresas. Era un proyecto que dirigió una persona tan solvente como el profesor Ramon Alós. Contaba con la participación de sociólogos y otras cofradías académicas junto a los representantes de los trabajadores de las empresas que se estudiaban. Sindicalistas y académicos estudiaban, investigaban, libres de todo prejuicio y, la verdad sea dicha, aquello proporcionó un material muy útil para la negociación colectiva. Pero tan fecunda actividad no conseguimos que tuviera el suficiente eco en las instancias federativas. Tan sólo en la Química, gracias a la personalidad del compañero Vicente Pardiña, uno de los sindicalistas más lúcidos de Cataluña, pudimos estar aproximadamente satisfechos del vínculo establecido entre el centro de trabajo y el resto de la pirámide de representación.


Pues bien, si medianamente estoy en lo cierto, tengo para mí que si se es capaz de poner en funcionamiento una encuesta sobre la condición asalariada la acción colectiva general puede ser mucho más beneficiosa, más útil para la consecución de más bienes democráticos en el terreno social. Por supuesto, eso vale dinero, mucho dinero. Pero ¿qué me decís del
coste de oportunidad de no hacerlo? En fin, que utilizar ese poderoso caballero que es don Dinero para tales fines sería un acierto.



Radio Parapanda. La voz inquieta del becario Simón Muntaner nos informe de
LOS LÍMITES DEL SINDICALISMO SEGUN ROSA LUXEMBURGO


Respuesta de un amigo. Nada menos que Quim González.

Hola amigo hoy he leído en METIENDO BULLA : “Pues bien, si medianamente estoy en lo cierto, tengo para mí que si se es capaz de poner en funcionamiento una encuesta sobre la condición asalariada la acción colectiva general puede ser mucho más beneficiosa, más útil para la consecución de más bienes democráticos en el terreno social. Por supuesto, eso vale dinero, mucho dinero. Pero ¿qué me decís del coste de oportunidad de no hacerlo? En fin, que utilizar ese poderoso caballero que es don Dinero para tales fines sería un acierto” y me ha parecido de interés mandarte la encuesta promovida por la patronal de la industria química y las dos federaciones sindicales FIA UGT y FITEQA CCOO en relación a la aplicación y gestión del Convenio General de la Industria Química, esta iniciativa es la continuidad de la encuesta conjunta que el propio convenio colectivo contempla de evaluación y seguimiento del convenio por la vía de la Patronal y por la vía Sindical con las S.S. de Empresa., pero más profesional y con mayor valor demoscópico La lectura de la encuesta es muy interesante, o por lo menos a mi me lo parece, además de ser una buena base de partida par ala elaboración de las propuestas en la nueva plataforma a negociar en el próximo convenio colectivo. Decia que lalectura y el análisis de la encuata es muy interesante porque expresa el valor por su uso de algunos derechos conquistados en el Convenio y podemos decir en algunas materias. joder en el 60% de las empresas no dan y ni reclamamos esta información o aquella información o no participamos en x , pero podemos valorar también que nada menos que en el 40% si ejercemos este derecho y participamos en x.. La encuesta nos ha sido útil para impulsar el Plan de Trabajo de Seguimiento de la Aplicación de los Derechos en las Empresas que esta representando un chequeo con sección sindical una por una, que hoy ya tenemos una evaluación muy avanzada y que culminara con la Convención Anual de S.S. de Empresa que este año celebraremos en Tarragona en Enero en el marco de nuestra Conferencia Programa que pretende actualizar nuestra política a realidad tan diferente a la que vivimos cuando se confeccionaron los materiales congresuales últimos, por cierto estas invitado a la Convención Conferencia Programa si es de tu interés y si no pues comemos calcots y ves a los amigos Vale que me enrollo, Dale un fuerte beso a Roser. Quim Gonzalez.


lunes 16 de noviembre de 2009

LA CONDICIÓN ASALARIADA (1)



Los comentarios a una gran encuesta organizada y desarrollada por la FIOM-CGIL ponen sobre la mesa el problema del cambio en el trabajo como elemento clave en la determinación de nociones básicas de la representación de ese trabajo por los sujetos colectivos clásicos. En este sentido, se han realizado las anotaciones que siguen sobre la base del comentario de Aris Accornero a dicha Encuesta en el último fascículo de la revista Lavoro e Diritto. La transcripción es libre, mas cercana a unos apuntes personales que a una traducción, auqnue hay párrafos entrecomillados que son literales. Pero no ponga el lector en palabras de Accornero algunos de los pareceres que son sólo responsabilidad de quien opina, transcribiendo lo escrito, sobre ello. Para consultar directamente la fuente, vease Aris Accornero, "Lavoro e classe. La grande inchiesta della FIOM", Lavoro e Diritto nº 3 / 2009, pp. 337 ss.

Los cambios en el trabajo lo han hecho difuso, disperso, ya no uniformado y masificado como en el fordismo. Del trabajo en singular al trabajo declinado en plural, o sea los trabajos precarios, atípicos, temporales, diferentes. Muchos basan las novedades del trabajo en hechos muy generales como la globalización de los mercados o las tecnologías informáticas. Otros acuden a la fuerza de la ideología neoliberal, aunque no se sabe si ésta es la causa o la consecuencia de estos cambios. Otros en fin hablan de un nuevo paradigma organizativo que se deduce de innovaciones radicales en la estructura y en la organización de las empresas con vistas a “personalizar” el producto.


Los estudios en Italia sobre el trabajo que cambia tenían un enfoque más especulativo que empírico, y no convergían en muchos casos. Reflexionando sobre la evolución de la conciencia de clase, sobre la visibilidad del trabajador industrial, sobre la soledad del obrero o su “eclipse” en términos sociales, no siempre partían de las condiciones materiales de los sujetos (pese a que hay datos muy eficaces para revelar esa consideración social del trabajador industrial: el nivel retributivo medio de un metalúrgico italiano es de 1.170 € al mes). Y los que hablaban de la desmasificación e individualización del trabajo concreto, desestructurado y polivalente, no abordaban los efectos de “clase” sobre los sujetos que trabajan y sus vidas. Los dos conceptos típicos del post-fordismo han sido recibidos de manera diferente. La flexibilidad, elemento que explicaba el modo de producir y de trabajar, se interpreta a lo Sennett. La precariedad, que revela el hiato entre las relaciones de trabajo y la tutela legal y colectiva del trabajo, se abre a una narrativa poco centrada sobre la condición obrera y más amplia que la dedicada al trabajo obrero. Es difícil conectar los cambios en el modo de trabajar con algunos aspectos de la identidad obrera y de la imagen de clase, esto es, con el debilitamiento social de la condición y de la cultura obrera (por no hablar de la erosión de la idea de la clase obrera como nuevo sujeto histórico ascendente). Por eso es preferible razonar sobre la evolución de los perfiles y de los anclajes de los trabajadores.

En este contexto hay que situar la Encuesta de la FIOM del año 2007: un esfuerzo colosal. Un cuestionario distribuido a 400.000 trabajadores, de los cuales han respondido 96.607 a casi todas las 118 preguntas que contenía el documento. Es quizá la encuesta sociológica más amplia que jamás se haya hecho en Italia ( y no sólo en este país, obviamente). Están publicadas sus conclusiones en un libro coordinado por F. Garibaldo y E. Rebecchi, Metalmeccanic@. Reddito, condizioni di lavoro, ambiente sociale, salute e sicurezza nelle voci di 100.000 lavoratrici e lavoratori metalmeccanici, Meta Edizioni, Roma, 2008. El hecho que sea propiciada por la CGIL en su federación emblemática, la FIOM, debe resaltarse. Además el cuadro general de la condición de los trabajadores que emerge de la encuesta es muy articulado no sólo porque se trata de un sector industrial que va desde la siderurgia a la informática, a la robótica, a la automoción, pero también a la carpintería y a la orfebrería, sino porque es el lugar en donde se pueden apreciar de forma más nítida los efectos que el post-fordismo ha producido en la industria orgánicamente más fordista. Y resulta claro que aún queda mucho fordismo en la fábrica del metal, más aun cuanto que en Italia hay muchas industrias. Sobreviven por tanto fordismo y post-fordismo simultáneamente. Los datos son muy esclarecedores: “el 65% de los metalúrgicos encuestados desarrolla operaciones repetitivas, el 53% con parcelación de tareas, y el 51 % con tiempos reducidos y predeterminados, y estos trabajos suelen desempeñarlos obreros poco cualificados, mujeres e inmigrantes. Pero por otro lado los datos dicen que el 90% de los encuestados sigue procedimientos con arreglo a certificados de calidad (normas ISO o semejantes), el 78% entiende que tiene “buenas posibilidades de discutir sus condiciones de trabajo”, el 73% efectúa autoevaluaciones de calidad, el 67% encuentra autónomamente soluciones a los problemas imprevistos en el trabajo, el 66% efectúa un trabajo apropiado a las capacidades y aptitudes de la persona, el 64% rota en las categoría profesional y el 55% asume nuevas categorías”. En general se retiene – a partir de la comparación con la encuesta de la Fundación de Dublín sobre las condiciones de vida y trabajo – que en esa simultaneidad es posible apreciar un predominio de la organización y de la estructura del trabajo posfordista (un 60-65 % frente al clásicamente fordista, 35-40%).

En todo caso, lo que señala la Encuesta FIOM es la centralidad del redimensionamiento productivo, que se logra fundamentalmente a partir de la variable del tamaño de la empresa. La cuestión de la dimensión de la empresa es determinante. Cuando crece el tamaño de la empresa, crecen sin embargo “los acuerdos de empresa sobre ordenación del tiempo de trabajo, los movimientos repetitivos, los ritmos elevados, los plazos rígidos, el trabajo de grupo, las tareas monótonas, la formación pagada, los trabajadores objeto de intimidación, las discriminaciones de género, el trato discriminatorio por edad” y cuando disminuye, bajan en ese caso “la tasa de sindicalización, la satisfacción por el tiempo a disposición, la presencia de horarios solo nocturnos, el porcentaje de trabajadores con horario rígido, la posibilidad de cambiar de método de trabajo y de la velocidad de trabajo, el porcentaje de trabajadores cuyas categorías corresponden a sus aptitudes profesionales, la posibilidad de discutir la organización del trabajo frente a cambios en la misma sobre la base de los perfiles del trabajador”.
La “cuestión dimensional” es muy importante para el sindicato, porque desvela la exigua presencia de éste en las “fábricas menores”. Posiblemente porque sobre la representación del trabajo y de los trabajadores pesaba un postulado de la socialdemocracia clásica, que el desarrollo capitalista llevaba consigo una creciente afirmación de las economías de escala. La empresa de grandes dimensiones era acorde con una sociedad socialista, mientras que la “pequeña” – tiendas, garajes, establecimientos – no tenía futuro. La descentralización productiva ha producido en Italia unos efectos mucho mayores de los que se preveían por los sindicatos, como un repliegue regresivo, pero se ha convertido en una transformación importantísima: del flujo cotidiano de trabajadores de grandes empresas a nuevas o transformadas pequeñas empresas, se ha pasado a una transmigración que ha afectado a millones de personas. Cuando el tamaño de la empresa disminuye, tienden a modificarse las relaciones sociales y las relaciones de trabajo. Y no necesariamente sobre la base de una “armonía social” entre obreros y pequeños empresarios, en muchos casos, provenientes de la misma capa social. Violencia y autoridad pueden ser mas frecuentes que la participación y el respeto mutuo.

Los cambios que se han ido produciendo en la identidad y en la imagen de los obreros se colocan en un escenario que parte de una estructura de los empleos que alimenta en los servicios perfiles manuales de dependencia y de riesgo sin que se mantenga la “nobleza” de los obreros de mono azul, y que crea y continua generando figuras nuevas de cuasi-autonomía o de cuasi-dependencia que, a veces más fuertes y a veces más débiles, amplían y modifican el conjunto de sujetos cuyo trabajo es necesitado de representación y de protección. La encuesta FIOM cuantifica estos nuevos “trabajos atípicos” sobre los que todavía sabemos poco.


La búsqueda de la identidad obrera en este nuevo contexto de cambio en el trabajo y en la estructura productiva se debe hacer a partir del examen de las nuevas condiciones en las que se presta éste. Hay el riesgo de banalizar el tránsito del trabajo de producción al trabajo de servicios transfigurando el trabajador en consumidor, y anteponiendo el consumidor al productor como centro de una sociedad que vela las relaciones de poder y de desigualdad que se construyen en las de producción. Toda una operación que parte de la clase obrera como una ruina contemporánea y la confina en un pasado como sujeto histórico latente y no actuado, de forma que, como diría el gran maestro de Parapanda Vázquez Montalbán, transitara hoy de la nada a la más absoluta ahistoricidad.




Simón Muntaner en TRABAJO Y CLASE. ANOTACIONES SOBRE LAS TRANSFORMACIONES DEL TRABAJO Y SU REPERCUSIÓN EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD DE CLASE TRABAJADORA


domingo 15 de noviembre de 2009

¿UNA LEY DE SOSTENIBILIDAD DE LA ECONOMÍA?


En el importante marco del Congreso de la Federación Metalúrgica y de la Construcción de UGT, el presidente Rodríguez Zapatero ha anunciado que “antes de finales de este mes de Noviembre se dará a conocer el proyecto de Ley de la economía sostenible”. Así pues, estamos, como quien dice, a la espera de que el verbo se haga carne y tiempo tendremos para decir lo que buenamente podamos cuando se publique lo que, se supone, será el proyecto que habrá de llevarse a las Cortes. Ahora bien…


… ¿es creíble que una ley pueda enhebrar las múltiples variables (no digo ya las suficientes, sino las necesarias) para darle sostenibilidad a la economía? Más todavía, ¿de qué tipo de economía? Nada se sabe, salvo las imprescindibles vaguedades porque estamos ante uno de los secretos mejor guardados de muchos años a la redonda: nadie ha dicho esta boca es mía, nada se ha filtrado a los medios y, desde las covachuelas ministeriales, todo el mundo dice llamarse Andana. Tampoco se sabe si ha habido un proceso negociador previo con los llamados agentes sociales para esbozar las paredes maestras del mencionado proyecto. De manera que, sea como fuere, estamos ante un silencio verdaderamente espectacular. Tampoco existe cumplida información el vínculo –si es que lo hay— entre esta ley y el proyecto de cambio de modelo productivo.


La lectura del afamado libro “La gran transformación”, de
Karl Polanyi nos ha enseñado que las grandes mutaciones de época, que a lo largo de la historia han sido, se han dado sobre la base de una serie de procesos generados y provocados por las sociedades. La legislación, que ha jugado un gran papel, ha sido determinante sólo (y solamente) cuando los procesos de todo tipo tenían su correspondiente arraigo.


Por otra parte, nada sabemos de algo tan relevante como el papel de la negociación colectiva en el proceso legislativo de la economía sostenible. Y, para mayor perplejidad, vale la pena que nos preguntemos sinceramente: ¿alguien piensa que con los contenidos reales –con lo que se va negociando de verdad en itinerarios contractuales—es posible establecer una vinculación con el cambio de modelo productivo, sobre el que (como se ha dicho) nada sabemos? Es cierto que, nunca como hasta la presente, el sindicalismo confederal ha hablado tanto de la intervención en la organización del trabajo. Y, puestos a decir las cosas por su nombre, debo decir que el grupo dirigente del sindicalismo confederal nunca ha querido intervenir en las triplas de la mencionada organización del trabajo: este es uno de los cambios más visibles que se pueden ver con la entrada de Toxo en la comandancia del puente de mando. Pero lo que vale es lo que se hace, la dinámica real de qué se concreta en lo acordado con las contrapartes empresariales; lo que vale son los indicios, aquellas señales que envían las nuevas negociaciones. Hablando en plata: la negociación colectiva está anclada en el sistema del viejo modelo productivo.


Si eso es aproximadamente cierto, la verdad es que todavía no existen los pilares ni las indicaciones en la negociación colectiva para presumir de que hay una pista para el cambio de modelo productivo. Se trata de un déficit que es imposible cubrirlo con la manivela de la legislación. ¿Pesimismo, pues? Ni hablar del peluquín, sino cambio de ruta.




Radio Parapanda. En la voz de Isidor Boix:
Seminario sindical en Sao Paulo, Brasil, sobre Redes Sindicales Nacionales e Internacionales


viernes 13 de noviembre de 2009

CONTRA AMERICAN LIFE INSURANCE COMPANY. Recordando a Manuel Vázquez Montalbán



Alico (American Life Insuranceme Company) me ha enviado una carta, firmada por un tal Julio García-Villalón, director general de la firma, de quien tengo el placer de no conocerlo.


La carta empieza diciendo: “Nos complace enviarle su Póliza del Plan de Protección Gratuito que usted nos solicitó recientemente y que le asegura gratuitamente durante un año…”.


Protesto enérgicamente: ni he solicitado a esa covachuela plan alguno ni pienso hacerlo a ninguna otra. Y protesto más enérgicamente contra ese tipo de invasión agresiva: estaba yo fumando tan ricamente cuando mi eficaz cartera me dejó el sobre y, como es natural, me vi obligado a leer la carta. De manera que debo decirle a ese Julio García que se meta en la cruz de los pantalones cualquier oferta que piense enviarle. En caso contrario lo llevaré al Tribunal de las Aguas.


La contrapartida que me ofrece esa trapacera de Alico es: tres mil euros si me muero en los próximos doce meses. Pierde el tiempo la firma: pienso seguir metiendo bulla muchos años más, de donde se infiere que mis allegados no necesitan esa cantidad de dinero. Por otra parte, la oferta incluye la cobertura si viajo a países como Japón, Nueva Zelanda y otros similares. Lo cual no está en mis previsiones ni para este año ni para lo que resta de larga vida: sólo pienso viajar a Granada, una ciudad que –para que se oriente el lector— está cerca de Santa Fé y La Malahá.


Por lo demás, ¿por qué me iba yo a asegurar en esa Alico habiendo empresas de tanta solera como El Ocaso y Santa Lucía, de entrañables recuerdos? Por ejemplo, me explicaba el maestro Manuel Vázquez Montalbán que su primer trabajo fue, siendo jovenzuelo, hacer pólizas de seguro, no recuerdo ahora si en el Ocaso o en Santa Lucía. MVM llamaba a las puertas de las casas y decía la vecindona: “¿Quieeeeén eees?”. Manolo, ahuecando la voz, contestaba eficazmente: “Los mueeeeeeertoooos”. Y yo me digo: eso sí que es un vínculo directo, afectivo, no lo de enviar una cartucha a quien no ha pedido nada.


Conclusión: recuerde el seso dormido de Alico, y despierte ese Julio, que un servidor no espera la muerte tan callando.




Radio Parapanda.
TRABAJO Y DERECHOS FUNDAMENTALES EN EL SIGLO XXI. CONSIDERACIONES SOBRE CONSTITUCIONALISMO Y UNIVERSALISMO SOCIAL.


jueves 12 de noviembre de 2009

"LA CUESTIÓN HISTÓRICA", según Marcel Gauchet


Explica Marcel Gauchet [“La cuestión histórica”, Trotta 2007] la importancia del aparato de poder de la institución eclesiástica y como instrumento de mediación entre el Cielo y la tierra en el desarrollo histórico desde hace dios y la madre de tiempo. Afirma que, en el transcurso de la Era Moderna se ha operado lo que el autor denomina “la salida de la religión” que –añade un servidor—debe entenderse no al pie de la letra sino como Gauchet lo describe razonadamente, es decir: la comunidad humana se define a partir de ella misma, de su propia alteridad. Por mi parte, añadiré que la “salida de la religión”, entendida à la Gauchet, no impediría una mirada religiosa de miles de creyentes, comprometidos desde su propia fe con los problemas de la humanidad y su propia alteridad (1).


¿Ejemplos? Doy testimonio de amigos personales antiguos como Alfonso Carlos Comín, Joan N. García-Nieto y mi (ciber) amistad con Ignacio Sintel, pastor evangélico. Me permito un inciso: el compromiso que, desde la fe, tuvieron en su día Comín padre y Nepo García-Nieto –y los innumerables de estos tiempos de ahora mismo-- replanteó el (parcial) abandono de actitudes genéricamente anticlericales en un significativo sector de la izquierda antifranquista. Lo que fue visiblemente relevante en el sector del movimiento de los trabajadores, dentro y fuera de `la fábrica´. Pero vayamos al grano...


Si se reflexiona parsimoniosa y no instrumentalmente sobre el libro de Marcel Gauchet es posible que encontremos razones añadidas que nos ayuden a entender la compostura, ademocráticamente irascible, de los altos funcionarios eclesiástico a lo largo de estos últimos cuatro años en España, y aunque no cuento con la información necesaria tal vez nos hagan entender (aunque sea medianamente) las actitudes del papa Ratzinger y sus importantes seguidores. Es más, tengo para mí que sobre las pistas que indicia Gauchet hay más filón nutriente para, primero, razonar con fundamento y, segundo, poder explicar qué parece estar ocurriendo en nuestro país. Mucho más, pienso provisionalmente, que esa práctica de sacarle los colores a la Iglesia (que, en todo caso, se lo merece) por sus tropelías de antaño: Torquemada, casos Giordano Bruno y Galileo, la postura de Pío IX ante el niño judío Edgardo Mortara y no sé cuántos más. No digo que haya que eludir estas situaciones, simplemente pienso (de momento) que es más útil transitar por los indicios que propone Marcel Gauchet. Mi argumentación es: el primer caso puede conducir a una inútil reedición del anticlericalismo, siempre precario de razones y, por lo general, prisionero del viejo historicismo; lo segundo, sin embargo, podría llevarnos a entender la raíz de la exasperadamente irascible contracultura de los altos funcionarios de la Iglesia.


La democracia nunca fue, según parece, un buen negocio para las curias católicas españolas. La libertad choca de bruces con la estructura jerárquica –toscamente taylorista, por más señas— de ayer y de hoy (2). La dirección curial se ha autolegitimado como la (única) mediadora entre Dios y la humanidad, lo que comportaría el primado exclusivo de su doxa y de las normas que, a trancas y barrancas, la acompañan. Así pues, el constructo dogmático –precisamente por su invención gratuita y su inmutabilidad— choca abruptamente con la razón democrática que se caracteriza por su flexibilidad y relativismo itinerantes. De entrada, en esas condiciones se puede decir pacíficamente que la posición de los eclesiásticos será lo que sea, excepto inconsecuente o incoherentes,


La mencionada y autoconcedida `mediación´ es, por definición, contraria al diseño genérico y a la aplicación práctica de qué debe entenderse por moral y a impartir la enseñanza. Ambas cuestiones deben ser, en pura concordancia con la mediación, monopolio de la curia eclesiástica. Ahora bien, la “salida de la iglesia” (en los términos que define Marcel Gauchet) llevó, no sin sobresaltos, a la westfaliana separación entre el Estado y la Iglesia y la transformación de aquel Estado, también de manera azarosa, en instituciones democráticas. Las normas de civilidad eran cosa de las instituciones democráticas, también para los funcionarios eclesiásticos qua personas, y como tales –al menos en teoría—no estaban exentos de ningún manto protector al margen de la norma y autonomía democráticas. La Iglesia, mutatis mutandi, empezó a perder poder, aunque el prestigio simbólico fuera así mismo `poderoso´. Le quedaba, naturalmente, el peso de la inercia, su capacidad de maniobra para el cabildeo y su (nunca perdida) relación con los grandes aparatos de poder. Ciertamente, le quedaba también su negativa (aflorada y/o submergida) a reconocer que fe y política están y siguen en planos diferentes. Es más, en el fondo la alta Iglesia no dejó de considerar la política democrática “como un contexto de inevitable contingencia y provisionalidad, extraños a la dimensión religiosa de la vida”, al atinado decir de Riccardo Terzi.


Así las cosas, en el terreno abstracto nos encontramos ante una aporía, un callejón sin salida, porque parece imposible que la Iglesia católica renuncie a su más representativa, por su carácter constitutivo, seña de identidad: la mediación entre el más allá y el aquí mismo. Y si en el terreno abstracto no hay salida, la conclusión, al menos aparente, está en la capacidad de reorientar la cosa en el territorio de lo concreto. Pero, ¿es posible? La primera respuesta que se nos ocurre es: pueden darse convergencias (más o menos intensas), pero nunca habrá una plena adhesión de la una a la otra, lo que no excluye –pero eso es harina de otro costal— subalternidades, cooptaciones o algo por el estilo. Digamos pues, orteguianamente, que sólo se puede aspirar, y no es poca cosa, a tener una razonable conllevancia.


En cuentas muy resumidas, la matriz de la exasperación revoltosa de las mitras y capelos cardenalicios en España se explica en una cuestión de largo recorrido (su autolegitimación como instrumento de mediación) y en una convergencia de oportunidades coyunturales, aunque con voluntad de largo recorrido (ponerle la proa al itinerario de nuevos derechos civiles del presidente Zapatero). Pero no deben confundirse los términos a la hora del debate. Porque el tratamiento de lo primero exige una explicación de un tipo, mientras que el segundo requiere una frontal pugna de carácter político. Cuando hablo de no confundir los términos no niego que, en estos momentos, deban deslindarse. No, tienen que relacionarse, naturalmente. Porque el alto funcionariado eclesiástico entiende que su convergencia con el Partido popular en relación a los derechos civiles es coincidente, aunque –como es sabido— en tiempos del aznarato no susurró, que nosotros sepamos, que el gobierno de aquellos entonces tirara para atrás algunas leyes que le incomodaron profundamente. Que una de tus manos no sepa lo que hace la otra, debieron decirse. Y, posiblemente, en el hipotético (e indeseable caso) de que el Partido popular gane las próximas elecciones, sus eminencias tampoco incordiarán excesivamente: el cabildeo de Palacio sustituirá a la calle.


Doy por sentado que la confrontación política con los planteamientos de alto funcionariado eclesiástico debe ser eso: exclusivamente política.






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(1) Artículo publicado en “Nou cicle” en enero de 2008.


(2) En principio los elementos que caracterizan el taylorismo con lo que estamos hablando es: 1) Concentración de todos los elementos del conocimiento, del "saber hacer" --que en el pasado estuvieron en manos de los trabajadores-- en el management. Este deberá clasificar las informaciones y sintetizarlas; de todo ello sacará los elementos del conocimiento, las leyes, reglas y normas. 2) La substracción de todo el trabajo intelectual en el reparto de la producción, situándolo en los centros de planificación, con la separación "funcional" --entre concepción, proyecto y ejecución-- entre el centro del saber y la prestación ejecutiva e individual de cada trabajador que está aislado de todo grupo o colectivo. 3) Una minuciosa preparación, por parte del manager, del trabajo que hay que hacer y las reglas para facilitar su ejecución. Se elimina el "saber hacer" del trabajador que está substituido por las órdenes del manager; al trabajador se le especifica no sólo lo que hay que hacer sino cómo es necesario hacerlo y el tiempo fijado para ello. Pues bien, sustitúyase `trabajadores´por sociedad, cámbiese `management´ por la Iglesia y aproximadamente se entenderá la relación entre taylorismo la “estructura jerárquica” de la Iglesia católica. A tales efectos, poco importa que el taylorismo sea un intento de racionalización cientificista y el carácter de la Iglesia tenga otro signo. Pues el vínculo entre lo uno y lo otro podría ser el siguiente: Taylor dijo que si su organización del trabajo era científica, ¿qué pintaban los sindicatos en ello?, mientras que la Iglesia no tendría empacho en afirmar que si esto es un dogma de fe ¿a santo de qué hay que discutirlo?


¿ES ROUCO VARELA EL ANTICRISTO?


Fuentes aproximadamente bien informadas afirman, todavía sotto voce, que Rouco Varela es el Anticristo: el que, con el venir de los tiempos, se enfrentará con Jesucristo en la explanada de Armagedón. Dichas fuentes aseguran, además, que hay un topo (que responde al nombre de guerra de Iscariote) en la Conferencia Episcopal Española, el sinedrio del Alto Funcionariado de la Iglesia Católica Apostólica Romana. El infiltrado está proporcionando datos a los Servicios de Información de Parapanda (SIP) acerca de las idas y venidas del Anticristo, especialmente de sus objetivos.


Afirma Iscariote que lo que realmente se propone Rouco es la descristianización total de las tierras de Occidente y, si se tercia, de los hemisferios orientales. La campaña contra la Ley del Aborto formaría parte de esa contienda global con la idea de generar una nueva acumulación de desprestigio (nova acumulatio desprestigii) del catolicismo y, mutatis mutandi, propinarle una serie de puñaladas traperas al mismísimo corazón de la Cristiandad. Eso explicaría, según avezados hermenéutas roquianos, el simulado sartenazo que ha lanzado el Funcionario eclesial contra los hipotéticos herejes que voten en el Parlamento español a favor del aborto. En resumidas cuentas, el cogotazo que significa la declaración de herejía no se dirige contra el Partido Nacionalista Vasco sino a la misma grey de los creyentes. O, lo que es similar, Rouco y su célula pretenden debilitar aquellos segmentos de la correlación de fuerzas que tienen como referente a Jesús de Nazaret. La batalla, en esos términos, nada tiene de teologal sino en clave de poder. Es decir, está orientada a que en Armaguedón el Anticristo tenga el mayor número de palmeros que le hagan de claca.


Explican, así mismo, los Servicios de Información de Parapanda que Rouco está utilizando la vieja idea del aprovechamiento de las posibilidades legales y su combinación con las extralegales de lucha. Así consta, entre otros apuntes, en las notificaciones que ha pasado el topo Iscariote.


Naturalmente esta documentación ha sido enviada a don José Ratzinger. Según parece, este caballero –tras la lectura del informe— exclamó: “Este Rouco es un mosquita muerta”.

miércoles 11 de noviembre de 2009

EL PEAJE DE LA MUERTE O LAS MENTIRAS FISCALES




La derecha tiene raras habilidades para convertir una necesidad suya en un objetivo de todos. Esa máxima se aplica con mucha intensidad respecto al sistema fiscal. Tradicionalmente, la derecha no quiere pagar impuestos, prefiere contratar individualmente la cobertura social y el uso de equipamientos e infraestructuras. Así se vive mejor, según ellos.


Las campañas en pos de ese objetivo, menos impuestos y menos progresivos se han producido continuamente y han afectado al Patrimonio, impuesto fenecido, al IRPF, con cambios más que substanciales, al IAE municipal, también palmado y a un largo etcétera. Y lo han hecho navegando por las aguas fecales de la demagogia, de la mentira más burda y del egoísmo profundo de todos. La verdad es que lo que la derecha quiere es convertir el país en una zona en donde sólo unos pocos vivan adecuadamente y en donde la solidaridad, la cobertura para todos de los servicios básicos brille por su ausencia, etc. etc. Un modelo que no funciona ni en el propio capitalismo.


En nuestra parcela hoy se debate, si es esa es la palabra, sobre el impuesto de sucesiones, es decir el impuesto sobre las herencias. De este modo se justifica el titulín de entrada del artículo y toda una campaña mediática encabezada por el ilustre divulgador de pornografía en sus páginas traseras, ese gran y ponderado medio de La Vanguardia. La campaña iniciada por esos santos cristianos, tan solidarios ellos con el dolor de este mundo de CIU y que se ha extendido a las huestes aproximadamente paranoicas de Ezquerra Republicana de Catalunya. Incluso en otro momento de la coyuntura, los socialistas catalanes hubieran estado por la labor. Han conseguido entre todos un clamor popular para no pagar el impuesto. Incluso he oído con mis propios oídos a gente que no tiene un chavo clamar por la eliminación. Me parecían hinchas de una simpleza televisiva. Con ellos incluyo periodistas y comentaristas que hablan sin saben, o hablan obedeciendo. De todo hay en este mundo.


Hoy, la crisis obliga al gobernante consecuente con no soltar ingresos, si ello es posible. Por ello, el Partit dels Socialistas de Catalunya hace ascos a una maniobra envolvente de los nacionalistas catalanes (CIU). Que en otros momentos merecería distinto tratamiento, tal como ocurrió el 2007, aunque quedó frustrado convenientemente.


Hasta aquí la breve crónica. Voy a continuación a deshacer algunos mitos que la gente cree por ignorancia y por interés los de la campaña difunden.


1. El impuesto de sucesiones es importante, algo más de mil millones de euros (unos 180.000.000.000 millones de pesetas), ingreso que equivale al coste de la policía catalana, de las ayudas a la ley de la dependencia, a la construcción de 250 escuelas y guarderías. O lo que es lo mismo: a casi la mitad de la mejora en la financiación. Por lo tanto no estamos hablando de calderilla, ni de un asunto que no implique la reducción de servicios públicos.


2. El impuesto es un impuesto totalmente catalán. Se aprueba aquí, se regula aquí, se recauda aquí y se queda aquí. Cosa de la mayor significación respecto a los beneficios que comporta a nuestra comunidad y respecto a lo que significa como ejemplo de verdadera autonomía fiscal.


3. El impuesto de sucesiones es el más progresivo de todos los existentes: según la agencia tributaria, de los fallecidos (57.256 en 2006), solo el 66% está obligado a declarar. De ellos el 15% (unas 14.000 declaraciones individuales) aportaron el 88% de la recaudación. El resto solo el 12%, lo hicieron con un promedio de 612 euros por declaración. Es decir, el impuesto es una exacción sobre la riqueza y pasa casi sin tocar a la mayoría que carece de esa circunstancia. El impuesto nos explica que el 10% de las familias que detenta el 37% de la riqueza, es el 81% de la base imponible y una cifra equivalente de la cuota final.


4. En contra de lo que difunden los de la campaña la vivienda propia está exenta hasta un valor catastral de 500.000 euros (85 millones de Pts.) Anoten que el valor catastral está muy por debajo del 50% del valor real, por lo que estamos hablando de viviendas de hasta unos 200 millones de pesetas.


5. En contra de lo que difunden los de la campaña, los negocios familiares están exentos al 95%. Ahí es nada.


6. En contra de lo que difunden los de la campaña, las explotaciones agrícolas y ganaderas familiares están exentas del impuesto.


Y así sigue mucho más.



1. Si queremos comparar, como hacen los de la mentirosa campaña. En el entorno europeo nos dice que excepto Italia, todos los países europeos de antes de la ampliación (UE 15) mantienen el impuesto bajo formas variables. No hay ninguno, que como nosotros, opte por hacer desaparecer el impuesto de patrimonio y el de sucesiones. También hay que citar que la presión fiscal en España está varios puntos porcentuales por debajo de la media europea.


2. Bien es verdad que otras CCAA han elegido la vía de la eliminación del impuesto. La mayoría gobernadas por la derecha y cuyos ciudadanos notan los efectos sobre las prestaciones sociales. Como curiosidad las que están por las rebajas fiscales a los ricos reconocen el 24% menos de casos de dependencia que las que mantienen el impuesto. Lo que certifica que detrás de la rebaja de impuestos hay un modelo de insolidaridad y de depredación social.


3. También hay que reconocer que, como en cualquier exacción, hay que adaptar periódicamente el impuesto a las situaciones sociales y económicas del momento. Nada hay que decir, simplemente ponerse a ello consecuentemente y sin presiones interesadas. Por lo visto así se hará.



Lluis Casas velando por todos desde Parapanda.


Radio Parapanda. Primer texto del próximo Congreso de la CGIL: “I DIRITTI E IL LAVORO OLTRE LA CRISI” (
scarica il testo integrale).








Postdata. No quiero dejar en el tintero lo que viene a continuación, fruto de un diputado amigo y que resalta mejor que yo lo que estamos viviendo. Quede así certificado en lengua catalana:


a) "Espanya pot tenir el dubtós honor de ser el país europeu que millor tracta fiscalment als rics, gràcies entre d'altres coses a haver acabat amb l'Impost de Patrimoni i, si ens descuidem, l'Impost de Successions".




b) "CiU ha aprofitat els seus escons al Congrés per reduir els ingressos públics fent regals als rics: reducció dels tipus màxims de l'impost sobre la Renda del 54% al 43%, reducció dels tipus sobre els beneficis fins al 18%, tracte escandalosament favorable a la gran empresa familiar en les successions, eliminació de l'impost sobre el patrimoni i,ara i si no ho evitem, eliminació o jibarització de les successions pels rics".

c) "Vostès disfressen com "impost sobre la mort" un impost sobre els seus amics poderosos vius. Nosaltres volem que sols paguin successions 6.000 famílies de les 56.000 que hereten cada any. Vostès volen regalar aquests diners a aquestes famílies, que paguen el 85% de la recaptació actual".


d) "Les comunitats com la de Madrid que han acabat aquest impost són les que no reconeixen prestacions per a la gent gran o els minusvàlids que necessiten suport assistencial o residències".


e) "Si ens carregem aquest impost, al dia següent haurem de decidir de quina política prescindim: tota la d'habitatge?, les beques menjador?, la construcció d'escoles bressol?"

f) "És curiós que la dreta protesti amb la boca petita per la pujada de l’Iva i amb la boca ben gran per l'impost de successions".


g) "Aznar i Zapatero tenen en comú una cosa: han desfiscalitzat greument les rendes altes i els grans patrimonis gràcies a l'impuls de CiU".


h) "No es pot plorar pel dèficit públic i anar-ho fent gran amb la reducció d'impostos sobre els rics. Vostès són com aquell que es queixa del forat mentre continua cavant".


i) "Igual que quan es van fer les petites millores del finançament autonòmic del 15% i el 30%, ara que el govern català ha assolit una millora històrica CiU està empenyat en reduir-la a través del buidatge de la recaptació".




martes 10 de noviembre de 2009

TRANSPARENCIA Y BUEN GOBIERNO



A principios del año 2004 formé parte de un grupo de trabajo que, bajo el encargo del President de la Generalitat de Catalunya, Pasqual Maragall, tenía el mandato de redactar un conjunto de recomendaciones para los poderes públicos en lo atinente a la lucha contra la corrupción, la transparencia y el buen gobierno. En honor a la verdad debo decir que el único indocumentado del grupo era un servidor, compuesto por ilustres personalidades del mundo académico y de la justicia (1). La idea de poner en funcionamiento lo que dio en llamarse el documento Trasparéncia i bon Govern fue en realidad del consejero Josep Maria Vallès.


La constitución de aquel equipo de trabajo se hizo en el Palau de la Generalitat. Maragall señaló los objetivos y nos dio un plazo de seis meses para finalizar nuestras recomendaciones. Todos estuvieron de acuerdo; un servidor –con el objeto de recordar que seguía siendo un impertinente— dijo dos cosas: 1) que no me parecía suficiente tiempo para realizar una tarea tan complicad, y 2) que ese documento iría, en todo caso, a ampliar la hospitalidad de los archivos o de la cesta de los papeles. La mirada amablemente recriminadora de Antón Cañellas, el presidente del grupo, impidió que yo siguiera dando la nota.


… Y nos pusimos a trabajar. La comisión tuvo dos grandes pilares: el notario Juanjo López Burniol y Almela, secretario de nuestros trabajos. Cañellas, siempre tan caballeroso, ponía orden en nuestras discusiones que, de manera no infrecuente, subían fraternalmente de tono. Como debe ser. Pues bien, al cabo de seis meses el documento estaba listo para ser presentado. De manera que tuve que tragarme mi vaticinio y –en un arranque impropio de mi forma de ser—pedí disculpas a mis cofrades.


Cuando entregamos el documento, Pasqual Maragall nos felicitó y, como pulla afectuosa, me recordó que mis augurios no se habían cumplido. Otra vez tuve que pedir disculpas en otro arranque no previsto en mis códigos personales. Para compensar mi desahogo reincidí en lo segundo: President, este documento irá a la papelera.


Como es natural, el documento precisaba detalladamente toda una serie de propuestas de orden técnico y de reformas legislativas que, afirmábamos, debían hacerse de manera gradual. Es decir, no poníamos el énfasis en la velocidad sino en abrir el camino y, sin atropellamiento alguno, avanzar sigilosamente. Eso sí, teníamos muy claro que la falta de confianza de amplios sectores ciudadanos en la Administración no debía a la falta de normativas –o que éstas fueran malas— sino al sistemático incumplimiento de aquellas. Más todavía, considerando que era necesaria una reforma administrativa, poníamos el acento en la reforma política. También que la eficiencia del sistema político y administrativo requería una ley de reorganización territorial, otra de financiación de los partidos y una ley reguladora de los medios de comunicación públicos. En resumidas cuentas, estábamos nombrando la bicha. En todo caso, diré que, precavidamente, habíamos hecho una serie de propuestas con independencia de si se hacían o no las reformas que planteábamos.


Bueno, al grano: ¿qué se hizo de aquel documento? El Consejero Josep Maria Vallès hizo lo que pudo y más. El resto de los departamentos –lo diré elegantemente para disfrazarme de cortés— dijo llamarse Andana. O sea: si te he visto, no me acuerdo.


Ahora, tras la enésima versión de la alta y baja cleptomanía aparecen, nuevamente, apelaciones bondadosas, improvisaciones diversas y ocurrencias de salón. Digo yo: ¿porqué no le echan un vistazo, aunque sea en diagonal, a un material sesudo que dio lo mejor de los conocimientos de un grupo de expertos (todos ellos menos un servidor) que sabían lo que decían?


Ustedes dirá que por qué no pongo el documento para que se sepa qué escribimos. Muy fácil, porque en los sitios donde se puso ya no se encuentra. O sea, que –a pesar de que estoy asesorado por los Servicios Técnológicos de Parapanda (STP), de probada solvencia— el material ya no se encuentra en Internet. Si alguien lo encuentra que me lo haga saber (2).



(1) A ver si me acuerdo del mayor número de personas que redactamos el informe: Antón Cañellas, Juanjo López Burniol, Lali Vintró, Helena Guardans, Manuel Ballvé, Amadeu Petitbó, Josep Mir, Pere-Lluis Huguet, Joan Calç, Jordi Porta y un servidor. Si me dejo a alguien no es por inquina sino por cosas de la edad.


(2) A las cuatro horas de publicado este artículo, un alma caritativa me envía la conexión del documento: http://www20.gencat.cat/portal/site/Justicia/menuitem.5cc82a0852a4ada8cc497c10d8c0e1a0/?vgnextoid=b6f9f31f87203110VgnVCM1000008d0c1e0aRCRD&vgnextchannel=b6f9f31f87203110VgnVCM1000008d0c1e0aRCRD&vgnextfmt=detall&contentid=45400e31ded5c010VgnVCM1000008d0c1e0aRCRD
Radio Parapanda: Habla Antonio Álvarez del Cuvillo en LOS OTROS (IV) LOS MECANISMOS DE EXCLUSIÓN COGNITIVOS.

domingo 8 de noviembre de 2009

EL FUNDAMENTALISMO EN LOS USA



He leído un libro muy interesante: Los orígenes del fundamentalismo en el judaísmo, el cristianismo y el Islam, su autor es Karen Armstrong [Fábula Tusquets, 2009] Lo compré en la Llibreria La Llopa (Calella). Me costó 11 euros y pico. El libro tiene 532 páginas.


Andaba yo buscando desde hace algunos años el origen del fundamentalismo en los Estados Unidos. Yo creía erróneamente que dicha costra era relativamente reciente, algo así como del siglo XX. Pues bien, mi sorpresa ha sido mayúscula porque ese fenómeno recorre, de hecho, la historia de aquel país. Más todavía, es anterior –según los datos que aporta Armstrong— a la Declaración de la Independencia. O, lo que es lo mismo, la irascible reacción (y el carácter de la misma) de no pocos grupos organizados contra las reformas de Obama viene de muy atrás. Se trata de unos movimientos político-religiosos, mayormente populistas que, de manera no infrecuente, han contado con el protagonismo de sectores académicos.


No es oro todo lo que reluce en el libro, pero es muy esclarecedor y documenta a quienes, como un servidor, no tengan ni idea del origen de una serie de comportamientos de masas en los Estados Unidos. Y, por supuesto, su lectura sirve para poner en barbecho el resto de la buena literatura negra que nos queda por leer. Por ejemplo, “Si los muertos no resucitan”, de Philip Kerr. Buena novela donde las haya, pero puede esperar a que leamos el libro de Armstrong. Vale.



Radio Parapanda: SOBRE EL CIERRE DE UNA EMPRESA PÚBLICA EN MÉXICO PARA ACABAR CON EL SINDICATO DE LOS TRABAJADORES DE LA MISMA

viernes 6 de noviembre de 2009

CAMBIO TECNOLÓGICO, IDEOLOGÍA, DERECHO DEL TRABAJO



La capacidad de innovar aparece de nuevo en el centro del debate de las políticas ante la crisis, como la fuente primaria de generación de productividad, diferenciación y valor para las empresas, mejora de las condiciones laborales, y de progreso y bienestar para el conjunto de la sociedad, que implica necesariamente llegar a compromisos de inversión tanto del sector público como, muy especialmente, de las empresas privadas. Con ello se pretende aumentar las posibilidades de competir en los mercados nacionales e internacionales en lugar de hacerlo con bajos salarios y desregulación de las relaciones laborales. Una perspectiva “clásica” que se reitera con ocasión de este “cambio de modelo” exigido. En efecto, el cambio de modelo económico debe incorporar - como se afirma en la convocatoria de un seminario sobre esta problemática organizado por la Fundación 1 de mayo para el 23 de noviembre en el CES - “valor añadido e innovación, investigación y respeto por el medio ambiente, así como impulsar los sectores emergentes que configuren una economía sostenible. Y la apuesta fundamental pasa por reforzar el capital humano a través de la educación, la formación y especialización de todas las personas implicadas en los procesos de generación de ciencia e innovación”. Estos debates tienen consecuencias muy relevantes en la producción ideológica que rodea al derecho y en concreto al derecho del trabajo y en la consideración de ciertos contenidos técnicos de esta materia.



El derecho se nutre de paradigmas culturales y técnicos. Es clara la “interferencia” del hecho tecnológico en la regulación normativa del trabajo y en el gobierno sindical del conflicto social. El tema puede, así planteado, sugerir una amplia reconstrucción de las relaciones entre tecnología, ideología y técnica jurídica en relación con la situación de dominación económica y social que caracteriza nuestro tiempo presente, lo que implica a su vez remitirse a las raíces culturales del tipo de regulación social que está vigente, a la crisis de ésta y a la influencia que el cambio tecnológico – los sucesivos cambios tecnológicos – puede haber desarrollado en este proceso.



Es evidente que este debate tiene un interés específico para la regulación jurídico-laboral en su conjunto, puesto que afecta a los fundamentos culturales en los que se basa la elaboración teórica y doctrinal que sustenta el núcleo explicativo del derecho del trabajo en su doble vertiente individual y colectiva. Fundamentos culturales que no se refieren necesariamente a las preconcepciones económicas o sociológicas que subyacen a la elaboración de todo el aparato conceptual sobre el que se edifica la autonomía científica de esta materia jurídica, sino de forma muy especial a la noción de técnica que se encuentra en la base de la noción de trabajo como eje en torno al cual se articula la regulación normativa de origen estatal o convencional que llamamos derecho laboral.



Pensar de otra manera el trabajo a partir del cambio tecnológico, la transformación del suelo en el que se edificaba el fordismo, la propia trascendencia de las tecnologías de información y de comunicación en su definición concreta, lleva necesariamente a proyectar este discurso sobre el núcleo central de la regulación jurídica del trabajo asalariado y sobre las “tutelas” diversificadas del mismo. Porque la instrumentalidad de la técnica y su apropiación por el trabajador se plantean de forma diferente a cómo tradicionalmente venían funcionando en la determinación del trabajo prestado en régimen de subordinación. La relevancia de esta nueva manera de expresarse el trabajo en el tiempo y lugar de la prestación, o en la profesionalidad del trabajador en la determinación cuantitativa y cualitativa del servicio prestado, resulta muy clara. Pero también es frecuente ver enlazado este punto con el más conocido de la flexibilización de las relaciones laborales, en su doble cara de “racionalización” de la organización del trabajo bajo la dirección unilateral de quien domina la introducción de las nuevas tecnologías y de “desregulación” de los elementos normativos y convencionales que fijaban las posiciones de empresario y trabajador a través de una cierta “colonización” de la esfera de la autoridad en la empresa por obra de la norma imperativa y de la autonomía contractual colectiva. Algunas formas de prestación del trabajo, como el trabajo a domicilio, resultan plenamente transformadas ante la aplicación de las tecnologías de la información y comunicación que se condensan en la expresión de teletrabajo. Es en este sentido en el que desde hace tiempo se habla de redefinir un pacto sindical sobre los saberes que altere y reconstruya estas formas nuevas de expresar la organización del trabajo y que posibilite trayectorias de negociación colectiva sobre éstas.



Naturalmente que también la dimensión colectiva y sindical de las relaciones de trabajo resultan muy afectadas por esta “deriva” de la tecnología sobre la forma de regular jurídicamente el trabajo asalariado. Aunque es común remitirse a esta “interferencia” sobre lo colectivo simplemente para señalar la difícil subsistencia de la acción sindical y del propio sujeto representativo de los trabajadores en un mundo productivo tecnológicamente revolucionario, lo cierto es que estos procesos de cambio han inducido mutaciones en las pautas y modos culturales del sindicalismo en relación con una mejor y más eficaz tutela de los derechos de los trabajadores que éste aspira a representar. Los sindicatos comienzan a percibirse como redes de comunicación. Y ello tanto en cuanto a los medios de comunicación, información y expresión sindicales – que entre nosotros ha popularizado el debate sobre el uso sindical del correo electrónico -, como en el ejercicio de las facultades de autotutela colectiva, comenzando por la huelga. Volver a pensar la eficacia de la huelga como parte integrante de su función en tanto que derecho fundamental y la importancia de la comunicación como ámbito en el que se despliega las estrategias de presión colectiva, el “entorno comunicativo” que se sitúa al lado de la alteración del proceso de producción de bienes o de servicios, son dos elementos que deben ser desarrollados.



Por lo demás, el tema de la innovación tecnológica compromete también el área de los derechos fundamentales del individuo que trabaja, es decir, los derechos de ciudadanía que no pueden ser amputados de raíz por el mero hecho de trabajar para otra persona de forma subordinada. En concreto, viejos derechos como el derecho a la intimidad personal, cobran nuevas facetas al relacionarse con elementos novedosos como la protección de los datos personales y al confrontarse con técnicas más agresivas de la propia imagen como la video vigilancia. El papel de la libertad de expresión y de la libre información se modifica en una sociedad en la que la relación entre comunicación y poder se ha modificado radicalmente. Lo que los expertos llaman fenómenos de “autocomunicación de masas” tienen que ser también integrados en el espacio de las libertades públicas, y, por tanto, también cuando éstas resultan mediadas por la inserción del ciudadano en una organización como la empresa esencialmente restrictiva de las situaciones derivadas de la democracia. En el segmento lineal que se forma a partir de la expresión de las ideas, la comunicación de las mismas en el nuevo entorno comunicativo y la calificación del ciudadano en función de su posición de subordinación social, se expresa una relación fluida que va de lo individual a lo colectivo y que tiene muchas implicaciones para ambas dimensiones regulativas. A fin de cuentas, la implicación de los derechos de ciudadanía en este asunto no viene sino a constatar la relevancia del trabajo como fuente de legitimación de gran parte del constructum político que reconoce derechos en función de una posición social subordinada con vistas a un proceso dirigido a la emancipación social y la modificación de las relaciones de poder que ello conlleva, pero incorporando al mismo las vías de cambio social que abre la relación entre la comunicación, la ideología y el poder sugerida desde un amplio proceso de innovación tecnológica.



Antonio Baylos





miércoles 4 de noviembre de 2009

LA EMPRESA RACISTA



Abusando de la hospitalidad de Radio Parapanda en general y de la de José Luís López Bulla en particular, y con la brevedad que no me caracteriza, vengo a informar de mi próxima incorporación a una organización de defensa de los emigrantes. El anuncio, obviamente, nada tiene de particular, pero quiero compartir con el "Parapanda world", casi en demanda de atención solidaria, las razones que me apremian en este preciso momento a preocuparme especialmente por los problemas de nuestra emigración. No deja de ser mi propio y puntual caso, pero lo vivido este pasado domingo me sobrecogió de tal manera que sentí en carne propia la humillación a que se somete a los trabajadores "de piel oscura".


Sentado en una mesa de una cafetería perteneciente a una detestable cadena, de cuyo nombre no quiero acordarme, presencié una auténtica humillación de parte de un energúmeno que no pesaba menos de 120 kilos a un camarero de origen emigrante que le atendía. Me ahorro las palabras que el sujeto vomitaba, se pueden imaginar, vejación y racismo en estado puro. Yo me dirigí al camarero preguntándole si necesitaba ayuda, ante la inhibición de los encargados, y de milagro estoy sano y salvo, omito detalles de cómo reaccionó contra mí el citado energúmeno, el silencio de la clientela y la inhibición de la "empresa". Algo muy grave se está incubando en nuestra sociedad, el odio al extranjero, la xenofobia, la violencia que yo no había sentido tan directamente hasta el otro día. Asociarnos a SOS Racismo, CEAR, Amnesty International, presionar desde la política y el sindicato, poner denuncias en comisaría, son algunas de las opciones para combatir esto, pero yo sigo preguntándome ¿qué más podemos hacer? Empezando por mi hasta antes de ayer, ¿nos estamos tomando en serio de verdad lo que está pasando ?



Giuliano el apóstata (aunque no tanto).


Radio Parapanda. En honor de don Paco Ayala, la música de su amigo, el maestro Angel Barrios: Angelita "Tango Flamenco"

martes 3 de noviembre de 2009

EL SINDICATO EXTROVERTIDO; INTELECTUALES Y ARTISTAS CON LA CUESTIÓN SOCIAL



A pesar de lo que digan mis cofrades de generación (mitificando aquellas nieves antaño) es ahora, ahora mismito, cuando se han producido las relaciones más importantes entre el sindicalismo confederal y lo que, por decirlo con jerga de antaño, se conoce como las “fuerzas de la cultura”.


En los últimos meses hemos asistido a dos acontecimientos de gran calado. El primero fue la elaboración y presentación del Manifiesto que dio en llamarse de los Setecientos:
DECLARACION SOBRE EL TRABAJO COMO ELEMENTO CLAVE EN UN SISTEMA DEMOCRÁTICO; el segundo, hace pocos días, el muy representativo acto de intelectuales y artistas junto a los sindicatos presentando un material de no menor importancia: FUERZAS DEL TRABAJO DE LA CULTURA. Lo primero que debería destacarse es que, a primera vista, estamos ante un sindicalismo extrovertido, de un lado, y un notable testimonio de intelectuales y artistas ante la cuestión social. Lo segundo que se quire resaltar es el diálogo que presupone ambos documentos. El tercero es que, ahora, Comisiones Obreras y UGT (esto es, el sindicalismo confederal) se presenta unido. Tres novedades de consideración que vamos a desgranar con cierto detenimiento.


En “mis tiempos” de joven sindicalista los puentes de relación entre nosotros y “las fuerzas de la cultura” no se dieron de manera autónoma; tales relaciones se daban en el marco del partido, es decir, entre camaradas de la misma organización política. Y, cuando en tanto que sindicalistas, nos dirigíamos a “ellos” íbamos con un cierto aroma de instrumentalización: todo lo noble que se quiera, pero instrumentalización. Es más, la vieja formulación carilliana (un hallazgo para la época, sin duda) de la alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura encubría, quiérase o no, una separación (afectuosa, por supuesto) entre ambas fuerzas. Por eso se orientaba a la alianza. Nosotros éramos “el trabajo”; ellos eran “la cultura”.


El diálogo entre “unos” y “otros” es el hallazgo común. Un puente que se ha abierto y que, de cuidarlo primorosamente, puede dar provechosos resultados. A condición, claro está, de que se converse con fuerza, sin subalternidades (simuladas o no) por ambos “sujetos”. Ninguno de los dos tiene el monopolio de nada; es la acumulación de síntesis sucesivas, que no serán fáciles, lo que dará fundamentada consistencia al puente que parece abierto.


El nivel unitario de los dos sindicatos es una novedad en este aspecto. Se trata de un nivel de unidad cualitativa que conviene retener. Y, pienso yo, a celebrar con austeridad: sin echar las campanas al vuelo, pero repicando.


Por todo ello, en los cafetines y tabernas de Parapanda se comenta que una pizca de razón se pone en marcha en el panorama de estos tiempos. Vale.



Radio Parapanda: SOBRE EL CONTRATO DE TRABAJO Y LA SUBORDINACIÓN JURÍDICA

lunes 2 de noviembre de 2009

NOVEDADES CONTRA LA CORRUPCIÓN

De momento podemos sacar algunas conclusiones no definitivas: puede haber más bolsas de corrupción por esos mundos de dios, pero –también, naturalmente— lo que venga puede ser descubierto, y sus autores, tras aparecer de mejor o peor manera, acabarían entre barrotes. Más todavía, tras las últimas detenciones con altas personalidades de la vida institucional, nadie de alto coturno que pueda estar implicado, dormirá tranquilo: sabe que, si tiene la mano llena de pringue colorá, enmanillado o no, dará con sus huesos en el duro banco.


Hay, además, otro indicio: la masiva
manifestación en Valencia contra la corrupción del sábado pasado podría indiciar que la ciudadanía no se refugia ya en el comentario, más o menos nihilista, de la indistinción política sino que, de manera activa y colectivamente, sale a la calle a pegarle un chillerío organizado a los corruptos. El tiempo dirá hasta qué punto la manifestación abre una discontinuidad con la participación de la gente frente a la pasividad que ha habido hasta la presente.


Y si me apuran, en las cúspides políticas podrían haber tomado nota de: 1) el alcance de las últimas detenciones, y 2) la manifestación valenciana. Ya veremos qué nos depara el tiempo. Porque determinadas cúspides se habían acostumbrado a que, en las solemnidades electorales, nadie les pasaba suficiente factura. De ahí que uno de los argumentos submergidos frente al de al lado era: “Y tú, más”. Lo que, en fondo y forma, no deja de ser una acusación y una autoinculpación.


Cierto, estas novedades no constituyen suficientemente un cambio de situación, pero sí apuntan en otra dirección. Veremos hacia dónde apuntan esos indicios.

LA RESPUESTA AL ACOSO LABORAL


Mikel Urrutikoetxea ha publicado un interesante libro sobre el tratamiento penal del acoso laboral que se resume a continuación.



Partiendo de un discurso muy bien armado según el cual la emergencia social del acoso en todas sus formas no responde tanto a un incremento en nuestros días de la violencia social como a una reducción de la admisibilidad social de la violencia en las relaciones privadas, el profesor de la Universidad del País Vasco Mikel Urrutikoetxea, analiza en este libro la intervención penal en torno al acoso laboral, configurando esta figura de forma conjunta, integrando el acoso moral en el trabajo y el resto de los acosos discriminatorios. Para ello el autor divide su exposición en cuatro grandes apartados. En el primero se presenta la justificación de la intervención penal sobre el acoso, para a continuación abordar algunos aspectos críticos de esta intervención, en concreto el abstencionismo penal o la falta de respuesta punitiva ante estas conductas y la escasa penalidad de aquellos tipos que pudieran aplicarse, con la consecuencia de debilitar la eficacia disuasoria de las penas. En un tercer lugar el trabajo aborda el examen del delito de acoso sexual que es el único que cuenta con una tipificación expresa en el Código Penal español. Para Urrutikoetxea, este delito se configura como una especie de trato degradante específico consistente en el requerimiento sexual en determinados ámbitos que, realizado de una forma tal (que la norma no precisa), produce en la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante. En un cuarto apartado, el libro se explaya sobre la respuesta penal frente al acoso moral y discriminatorio, analizando y sometiendo a crítica cuál de las diferentes opciones de tipificación es la adecuada, incluida la que pretende que estas conductas no pueden subsumirse en ninguno de los tipos penales actuales, de forma que sólo creando un tipo penal específico puede castigarse el acoso laboral como delito. Para el autor, la solución correcta pasa por utilizar el delito que castiga el trato degradante por particulares del art. 173 CP, y ello porque el acoso moral puede tipificarse como un delito contra la integridad moral, al margen de que se puedan vulnerar otros más mediante la concreta conducta del acosador.


Como explica de forma clara el autor, “con los delitos contra la integridad moral se busca fijar un umbral lesivo anterior a la integridad corporal (física o psíquica) que es especialmente operativo en los procesos de violencia psicológica o de abuso de poder, como el acoso laboral. Antes de generar un daño a la salud, o de manera independiente a la misma, se puede producir una agresión que menoscabe su dignidad y autonomía personal”. El análisis de las condiciones de procedibilidad del tipo penal y las situaciones concursales ocupan el resto de este apartado. Por último, Urrutikoetxea examina también las propuestas de reforma del Código Penal en el sentido de incorporar el acoso laboral y lo que él denomina acoso contractual como subtipos dentro del delito contra la integridad moral. Al final se inserta una bibliografía muy completa sobre el tratamiento jurídico penal del acoso laboral.


El tema del acoso moral ha sido muy frecuentado por la doctrina laboralista, y en efecto se cuentan con aportaciones muy diversas y complementarias sobre el tema. El trabajo que se comenta presenta un sesgo original, el de abordar una norma de cierre de la tutela contra estas conductas odiosas que a la vez suministra pautas para su comprensión y su definición en el ámbito de las relaciones laborales, en el contexto de la organización de la empresa y de la dirección subordinada del trabajo. De esta manera, como sucede con los buenos trabajos jurídicos, sus implicaciones y consecuencias van mucho más allá de lo que parece sugerir el tema objeto de investigación.



Simón Muntaner, chicarrón manchego.



LA VIA PENAL EN EL TRATAMIENTO JURÍDICO DEL ACOSO LABORAL.Mikel Urrutikoetxea Barrutia. Bomarzo, Albacete, 2009, 92 pags.




Radio Parapanda:
UN TRIBUNAL INTERNACIONAL PARA LA LIBERTAD SINDICAL EN MÉXICO



domingo 1 de noviembre de 2009

CATALUNYA, los catalanismos y el fin de un modelo


Ahí está la pringue colorá de Santa Coloma. Y el caso Millet. Y lo que queda por venir. El fin del oasis catalán, dicen algunos.


Cuando lo del Orfeó, la lógica comunicativa de los medios nos hablaba de la corrupción en la burguesía catalana. Y ahora, con las últimas noticias, habrá que hablar de la corrupción de determinados estratos de la burguesía catalana (Prenafeta y, especialmente, Alavedra) y determinadas instancias socialistas (incluso, de algún sector menos proclive a la tendencia mayoritaria del PSC, más en consonancia con el PSOE, pero, a la postre, amigo de aquella burguesía nacionalista, puesto que, al fin B2B, o sea, “Business is Business” o, en español cañí, “Todo por la pasta”)


Sin embargo, hay algo en el fondo de todo esto que me preocupa. Y es el modelo de la sociedad catalana. ¿Está la sociedad catalana enferma, como afirmaba ese valiente adalid del neoliberalismo, neoconservadurismo y la más rancia tradición centralista española que es Pepe Mari Aznar?. Pues sí. Me explico: mis reflexiones nada tiene que ver con determinadas lecturas que contemplan la actual situación aquí frotándose las manos desde un modelo español excluyente, por único, que les sirve, además, para echar humo sobre sus brotes de corrupción en Madrid, Valencia y otros feudos. Es más, estoy convencido que mi país, Cataluña, es una nación (con independencia ahora del concepto diverso que cada cual tenga al respecto) o, si se prefiere, un hecho diferenciado respecto al resto de España. Y esa afirmación no quiere decir que uno sea nacionalista, de la misma manera –que como decía un viejo maestro mío- constatar que comer verduras es sano no quiere decir ser vegetariano. Odio el nacionalismo, sea español o catalán. Sigo reivindicando el internacionalismo, en unos tiempos que –como afirmaba el camarada Trotsky, en relación con el período inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial- “los internacionalistas cabemos en un taxi”. O, como los viejos anarquistas, una servidora sólo tiene una patria, que es la humanidad.


Pero eso, repito, no impide constatar una realidad, que es el hecho diferenciado del lugar donde vivo –y donde he nacido, aunque eso sea, a la postre, anecdótico-. Esa constatación diferencial se ha conocido desde, al menos, las postrimerías del siglo XIX como catalanismo (lo de nacionalismo es muy posterior, como aún lo es más lo de independentismo, que, como fenómeno social más o menos de masas, apenas tiene tres lustros de vida) Y pongo esa fecha por no remontarme más lejos: si se quiere, a las propias Cortes de Cádiz o antes. O incluso ab urbe condita Parapanda.


Pues bien, se me antoja –aunque no tengo estudios demoscópicos o sociológicos que lo pongan en evidencia- que ese catalanismo es diverso. O, mejor dicho, que ha sido siempre diverso. Mi intuición epicena me lleva a la conclusión de que en el catalanismo han existido siempre tres corrientes diferenciadas. Una, que podríamos caracterizar como rural, propia de la Cataluña interior, que hunde sus raíces en el carlismo (mi amigo y ex amante Ramon Plandiura, como originario de Osona nos puede ilustrar mucho al respecto); se trata de una tendencia siempre minoritaria, meapilas, cerril y conservadora, que se basaba en la institución de l’hereu [heredero], siempre blasfemando (y válgame el cielo que las blasfemias agrarias, pese a que los que los emiten van cada domingo a misa, son legendarios y dignos de ateos febriles), porque el hereu, pese a quedarse con la propiedad está currando en el campo cada día, mientras los fadristerns [o cabaler, hermano menor del hereu] acaban en Barcelona, a la postre, viviendo mejor-. La otra tendencia es la que podríamos calificar como la mesocracia barcelonesa –en el sentido amplio-: la de la burguesía de toda la vida de la ciudad condal –y sus áreas de influencia-, de origen burgués, ilustrado y aparentemente liberal (aunque cuando había que llamar al ejército español para poner orden, se llamaba) Y, por fin, había eso del catalanismo popular, el de las clases laboriosas, que cualquier lector de la literatura obrera del siglo XIX puede encontrar, el catalanismo que parte del republicanismo federal, sigue con el anarcosindicalismo catalán –Salvador Seguí, Joan Peiró, etc- y prosigue con el republicanismo de los años 30, en el PSUC de la guerra y la postguerra –sin olvidar a Andreu Nin y otras tendencias de la rica experiencia de las izquierdas republicanas- y desemboca en CC.OO. en los años sesenta y setenta (no en vano, la CONC es la CONC –o lo era hasta hace poco, tras los cambios en la dirección electrónica- gracias, entre otros, a personalidades como el Cipri)


Descartada la capacidad de intervención social de la Cataluña profunda –el catalanismo rural-, que no ha pasado nunca de mirarse el ombligo en su microcosmos, en el último siglo largo el gran debate social en Cataluña se ha producido entre la mesocracia barcelonesa y el catalanismo popular. Y aunque pueda parecer contradictorio, el hecho cierto es que la singularidad catalana se ha ido incrementado precisamente por ese debate. No en vano ese conflicto a dos bandas es apreciable en la Semana Trágica, en el pistolerismo de los años veinte, en la Dictadura de Primo de Rivera –con Cambó-, en la República y –salvado el escollo del franquismo, con políticas más o menos unitarias- en la transición. Pero es más, de ese debate han surgido también muchas de las ideas y propuestas de modernidad y democracia en España en el último siglo y medio. La España moderna y democrática no puede entenderse sin él.


Pero ocurre que ahora el debate del catalanismo ha mutado. O al menos, ésa es mi impresión. La mesocracia barcelonesa ha acabado, con la prosperidad económica, engullendo el catalanismo popular. No hablo de CiU o ERC –una mezcla extraña e interesada entre catalanismo mesocrático y rural-, hablo de las izquierdas. El PSUC y su discurso catalanista han desaparecido en la práctica. Una parte de ese discurso fue metabolizada por el PSC, pero ya se ha visto dónde ha acabado: en manos de la mesocracia barcelonesa. Prueba de lo que digo: la reforma del Estatut –con toda la carga y efectos que ello comportó en el resto de España- fue la prioridad de los gobiernos de Maragall… pero ¿era ésa la prioridad del primer gobierno de izquierdas en Cataluña tras la Segunda República? Ciertamente, no. Ésa era la prioridad de las clases mesocráticas catalanas, preocupadas por los tremendos efectos negativos que para la economía de aquí habían tenido las dos legislaturas centralizantes de Aznar. No en vano la reclamación de un nuevo marco autonómico tenía como adalides organizaciones patronales, círculos de economía y demás thing tanks económicos. La prioridad de las izquierdas debiera haber sido demostrar, en esos momentos, que era posible hacer una política alternativa, más sensible a la igualdad en aspectos como la educación, la sanidad o la cobertura de necesidades sociales, entre otros muchos aspectos. Nada de eso se hizo –ni se ha hecho luego con Montilla-: se continuó con el modelo convergente. Una prueba de ese “no-hacer-nada” la hallaremos en la reciente Ley de Educación o las políticas de dependencia. Y luego, claro está, ahí tenemos a Iniciativa, más preocupada por el verde que por el rojo, sin una deriva clara, riéndole en definitiva las gracias a la mesocracia barcelonesa (si la Ley de Educación, que rompe la columna vertebral del principio de igualdad no era para plantarse, no sé cuándo piensan hacerlo, claro que eso de hacer de palmeros del PSC llevan haciéndolo en la ciudad de Barcelona hace decenios)


La tragedia de mi país –de mi nación, si es que tengo una nación- es que el catalanismo mesocrático no tiene ya adversario. Los intereses de esa mesocracia se han acabado convirtiendo en los intereses de Cataluña. El debate entre catalanismo mesocrático y catalanismo popular –sobre el que se sustentó el hecho diferencial- se ha acabado dilapidando. Y ha acabado, a la postre, sustituido por un absurdo debate sobre la independencia y esos ridículos plebiscitos locales, exasperando el españolismo cañí y reaccionario, lo que retroalimenta a ambos adversarios nacionalistas (español y catalán) Esos jóvenes altermundistas que pueblan barrios y pueblos de Cataluña con pintadas sitúan el debate en el absurdo independentismo. Y, desde luego, difícilmente puede aspirarse a que las nuevas clases menesterosas –la povertà laboriosa- que hoy son los inmigrantes se erijan en defensores de ningún catalanismo, huérfanos de un discurso que aúne –como antaño- sus legítimas aspiraciones sociales con las del país en el que viven.


¿Se extraña alguien que ese imperio de la mesocracia reine la corrupción? Quién así lo haga en un ingenuo. Con todo, lo que me preocupa no esa corrupción –que también-, sino que mi país (o mi nación, si es que tengo nación) se ha acabado inmolando como tal. Que la izquierda catalana haya vendido por un plato de lentejas su alternatividad. Ése es el problema de Cataluña y no tanto la gestión, pongo por ejemplo, del aeropuerto del Prat. Y se me antoja que ése también es el problema de la España progresista.


Sole Barberà i Salvadors, letrada por parte de la acusación particular en el caso Jurel.


Radio Parapanda. Raimon Obiols en Un editorial de Nou Cicle: Contra la corrupció lliberticida

sábado 31 de octubre de 2009

LAS PERPLEJIDADES DE LA CONSELLERA DE JUSTICIA



Montserrat Tura, Consejera de Justicia de Catalunya, ha mostrado su “consternación” por la difusión de las imágenes televisivas de Luigi-Prenafeta-Alavedra esposados. Tendrá sus buenas razones, digo yo. Tras leer estas declaraciones he removido Roma con Santiago para saber si en otras ocasiones Tura ha manifestado algo similar. La conclusión de mis investigaciones me ha llevado a lo siguiente: cuando detuvieron al Sobacos (un raterillo de poca monta) la Consellera no dijo esta boca es mía; y cuando metieron en la cangrí a Braguetillas (otro mindungui) tampoco dijo ni oxte ni moxte. Debe saberse que el Sobacos y el Braguetilla aparecieron, más o menos, igual que el trío Pretoria, esto es, expuestos a la intemperie luciendo sus esposas. Consternación, pues, cuando las esposas acompañan al Chanel núnmero 5 y silencio cuando aparece la mugre.


¿Qué quieren que les diga? Empiezo a estar hasta la cruz de los pantalones de ciertos miriñaques.


CARTA DEL AMIGO PR(at) de L(lobregat) al editor de este blog.
Maestro, entre nosotros, en mi opinión el último dardo lanzado en tu blog no ha dado en la diana. Me explico: yo vi, como todos, en las telenoticias las imágenes de los pretorios enmanillados y con las bolsas de basura azules, y sentí un cierto sobresalto. Pero no por las razones que hizo explícitas en su momento la señora Tura, sino por la tranquilidad con que se manejaban los encausados. Desde luego, no cabía esperar de hombres como Prenafeta y Alavedra, después de tantos años de recorrer a caballo las grandes praderas sin más ley que la del colt a la cadera, ningún rubor doncellil; pero sí un cierto grado de indignación al verse tratados así por números de la policía nacional, ni siquiera mossos cepats de calzón corto y alpargata.
Luego supe que habían sido tratados con la mayor consideración hasta el momento mismo de los fotógrafos, y sólo allí salieron a relucir manillas y bolsas de plástico. Es decir, aquello fue una escenificación, un paripé. Nuestros próceres no fueron tratados igual que el Pijoaparte o el Torete, sino "como si" fueran los susodichos. ¿Por qué?
Para mí, el quid del asunto está en el anterior trato policial y judicial dado a un senador del PP, por el que el astuto Rubalcaba fue objeto de una andanada de críticas por parte de la oposición, y en la contrastante exquisita cortesía con que, en cambio, el juez Solaz ha tratado y sigue tratando a don Félix Millet, ese prócer. El bajo pueblo empezaba a murmurar que los chorizos con D.O. Catalunya tienen bula, el hecho se comentaba cada vez con más fuerza en los corrillos, y Rajoy sacaba pecho en las encuestas de intención de voto. De modo que a la vista de otros catalanes significados pillados in fraganti con la mano en el cazo, se dieron las oportunas órdenes para que fueran fotografiados en el humillante trance de sujetar la bolsa de plástico con las manos atadas. "¿A ustedes no les importa, verdad?", debió de susurrarles Rubalcaba a los dos llaneros solitarios. Y ellos contestarían más o menos con estas palabras: "Faci, faci, tot sigui per Catalunya i el pobre senyor Millet." Y la señora Tura, debidamente advertida de la circunstancia, se sumó a la escenificación con un muy medido desgarro de vestiduras, también ad hoc para los chicos de la prensa.
Preguntémonos más bien por la ostentórea diferencia existente entre esos avatares de la baja política policial y el resplandeciente trato judicial concedido a Millet. Una amiga que tiene cierto roce habitual con miembros de la aristocracia cultural barcelonesa de la más rancia solera, me ha dado la siguiente explicación: "Millet forma parte del gratén, y Prenafeta y Alavedra no dejan de ser, pese a todo, dos polls revifats". (Por cierto, dile a Lluís Casas que esta última frase y la sabiduría que conlleva puede encontrarla leyendo a Proust.)

jueves 29 de octubre de 2009

LA PRINGUE COLORÁ DE UNOS Y OTROS


“O te dormiste o dejaste pasar al enemigo”, dijo Julio César cuando un vigilante le informó que el enemigo había destrozado el campamento. Lógica, según parece un tanto difícil de discutir, a menos que el custodio –viendo venir a Astérix, pócima en ristre— tomara las de Villadiego. Sea como fuere, el caso es que esta conseja parece venir de perlas en los casos de corrupción habidos y por haber, también en los de estos días barceloneses. Después, cuando corresponda, retomaremos la metáfora juliana.


Cuando
François Guizot lanzó la potente consigna de “¡Enriqueceos!” estableció una nueva relación entre la política y la economía. No es que antes no hubieran consociaciones, cabildeos y cambalaches, pero la novedad de Guizot estribaba en el vínculo entre tener derecho al voto y el parné. Es más, el mensaje venía directamente desde la política. Andando el tiempo aquello se convirtió en una abundosa barra libre que, en la actualidad, está dejando perplejos a las gentes de babor y estribor. Y, comoquiera que la multimillonaria pringue colorá empezó a afectar a romanos y cartagineses, surgió con cierta naturalidad un accidentalismo moral que se podría concretar así: estoy de acuerdo con la corrupción de los míos y en contra de la de mis adversarios. Acompañada con una especie de sentido común garrulo: hasta ahora han sido los ricos quienes se han forrado, ha llegado el momento –como una especie de revancha histórica— de que nosotros toquemos pelo. Los descamisados de no importa qué bandería urdieron sus particulares cacicazgos; y, para aprender la doble contabilidad, establecieron la alianza con los de siempre: con los ricos o, como se dice en Parapanda, los gordos. Doble contabilidad como algoritmo para concretar la doble moral. Y así fue como ciertas banderas rojas se llenaron de pringue colorá. En resumidas cuentas, por una parte don Juan Calvino fue substituido por el rey Midas; por otro lado, don Fernando de los Ríos era desplazado por Monipodio. O, para acercarnos más a nuestro entorno, el Viudo Rius era apartado de la escena y su lugar lo ocupaba Cantimpalo Millet. Otros, afanosamente, archivaban las viejas canciones de emancipación y, en su lugar, tarareaban con PAQUITO JEREZ la copla Billetes verdes, incluso coralmente.


Como es natural, una parte no irrelevante de la corrupción está organizada (o fue tramada tiempo hace) no por mindunguis sino por personajes de relieve, en uno u otro nivel, así de ciertas organizaciones políticas como de entidades de eso tan gelatinoso como la sociedad civil. Son los que cuentan con los palillos suficientes para la urdimbre oscura. Ahora bien, descubierto el pastel, nadie dice saber nada al respecto. Por ejemplo, los vocales de la Junta del Palau de la Música Catalana o se durmieron o dejaron pasar al enemigo. Otrosí, las direcciones de los partidos tuvieron los ojos llenos de dioptrías con relación a algunos de sus parciales. Ahora se rasgan las vestiduras…


El problema está, ahora, aproximadamente así: los dirigentes políticos piden a la ciudadanía el respeto a las instituciones y a la política. Es lo menos que se puede hacer. Pero el personal, con tantas conchas como el lagarto y la lagarta (con o sin delantalitos blancos) parece preguntarse que quién será el próximo, que cuándo aparecerán los siguientes de esta lista de espera.





Radio Parapanda. Inclina sus banderas y micrófonos: ayer dejó este valle de lágrimas
Bernarda de Utrera





Radio Parapanda, tras los minutos de silencio en honor de Bernarda de Utrera, explica: TRABAJO DECENTE Y VIDA DECENTE PARA LA MUJER: CONFERENCIA DE LA CSI


miércoles 28 de octubre de 2009

ACERCA DEL "NUEVO INTERNACIONALISMO SINDICAL"


Escribe Isidor Boix





La recien constituida "Confederación Sindical Internacional (CSI)" ha lanzado esta formulación para, hay que suponer, construir nuevas relaciones sindicales, nuevos contenidos, nuevas formas de acción y organización sindical, para dar probablemente un nuevo sentido también a la solidaridad internacionalista, o transnacional, aplicable sin duda a la solidaridad más próxima también. Desde el Observatorio "Sindicalismo en la Globalización" de la Fundación 1º de Mayo de nuestra Confederación de CC.OO. hemos organizado un seminario acerca de esta formulación, que tendrá lugar el próximo 26 de noviembre a las 9 horas en el salón de actos de la CONC (Vía Layetana 16, Barcelona). Dejándome provocar por un querido amigo he enviado a los y las componentes de ese Observatorio y a los previstos ponentes el texto que adjunto: a modo de provocación


Queridos compañer@s y amig@s,


Me dirijo a vosotr@s como responsable del Observatorio “Sindicalismo en la Globalización” de la Fundación 1º de Mayo de CC.OO. y, en tanto que tal, del seminario de Barcelona del próximo 26 de noviembre. A sugerencia de un querido amigo de este Observatorio, os envío unas notas que resumen mi opinión en relación con algunas de las cuestiones que entiendo centrales de entre las fijadas para ese día, con la intención de contribuir así a la discusión.



A propósito del “nuevo internacionalismo sindical”


Considerando un gran acierto haber lanzado desde la CSI esta formulación, me parece necesario empezar afirmando que en mi opinión el “nuevo internacionalismo sindical” aún es hoy un objetivo insinuado, poco definido y cuya lejanía es difícil de medir en tiempo, pero quizás posible en prácticas y conceptos. Precisamente por ello mayor es el mérito de haberlo planteado como fórmula, como título, pero título de un texto pendiente aún de redacción. Considero que desde el sindicalismo organizado no hemos sabido aún desarrollar adecuadamente la idea y, menos, definir cómo avanzar en su construcción a partir de las experiencias que indudablemente existen. Los 7 de octubre (“jornadas de acción sindical mundial”) de 2008 y 2009 nos aportan, creo, elementos de interés, y de preocupación, para esta reflexión. A lo que cabría añadir consideraciones sobre las experiencias de su discusión en los sindicatos, o los primeros textos de las resoluciones del Congreso de la CES de Sevilla, o los que ahora tenemos del próximo Congreso de la CSI de Vancouver.


El “nuevo internacionalismo sindical” debería constituir la esencia del “sindicalismo en la globalización” en la construcción del “sindicato global” que precisamos, pero que, obviamente, no existe.


Partiendo del concepto del sindicato como organización de intereses, lo primero sería definir en torno a qué intereses “globales” podemos o queremos construir el sindicato global.


Un punto de partida debe ser la importante heterogeneidad de la clase trabajadora mundial. En salarios, tiempo de trabajo, condiciones de trabajo, entorno social, …, en jerarquía en la organización del trabajo y en la capacidad de gobierno sobre las propias condiciones de trabajo, en el disfrute de derechos y condiciones de vida, …, también en la condición de trabajador de la economía “formal” o “informal”, inmigrante o no, … Una heterogeneidad entre los trabajadores de diferentes países y continentes, pero heterogeneidad también en la clase trabajadora de cada país.


Y de tal heterogeneidad resultan, necesariamente, intereses contradictorios. El problema está en situar si, a pesar de tales contradicciones, o quizás a partir de ellas, existen intereses comunes, “globales”, de suficiente entidad para construir el colectivo “sindicato global”.


Sigue en Acerca del "nuevo internacionalismo sindical"


martes 27 de octubre de 2009

UN EJEMPLO DE LA RELACIÓN OSCURA ENTRE LA EMPRESA Y LA POLÍTICA



En el último artÍculo que les hice llegar, comentaba la venta por parte de La Caixa del buque insignia del suministro de agua, Aigües de Barcelona, a una empresa francesa, Suez, socia tradicional en este sector de la vendida. Lo decía en EL MAMONEO DE LA EMPRESA AGUAS DE BARCELONA


Ahí daba por finiquitada una antigua pretensión monopolista de Aigües que pasaba por la adquisición (o elemento alternativo) de ATLL (Aigües Ter-Llobregat), la empresa de gestión del abastecimiento de agua en alta (alta significa en el argot hidráulico el abastecimiento a los centros de distribución, no a los consumidores, eso es distribución en baja) de la Generalitat. Lo cierto es que me quedé corto.


Lamentablemente mi optimismo histórico me ha hecho anticipar algo que no está ocurriendo. El asunto, en contra de mi pronostico, está vivito y coleando. A dios gracias, algún periodista amigo y algún ex alto ejecutivo público me han hecho ver la realidad.


Señores: Aigües sigue en sus trece y continua pretendiendo hacerse con la exclusiva del agua en Catalunya. Eso, insisto, es poseer el monopolio del agua y adquirir una capacidad de planificación territorial inmensa. La operación que ha dado múltiples giros se plantea ahora como una especie de operación conjunta entre la Generalitat y Aigües. La primera, con el reclamo del dinero a ingresar, renunciaría a algunos de los principios básicos de la administración, retorcería normativas y leyes y abandonaría a su suerte a los consumidores (que para ella deberían ser ciudadanos). El resultado una empresa privada con participación pública, pero dirigida por los se siempre. En fin, algo digno del más puro estilo aznariano, pero, ¡ojo, lo están tramando con el partido del Presidente, presente en las negociaciones! Y algunos pretenden incluso que se hace con el beneplácito presidencial catalán. Cosa que yo no pienso creer, ni aunque sea cierto.


Si esto es así --como me explican voces temperadas-- el asunto puede ser además de humillante para el sector público y el papel regulador y planificador de la administración, una saga de risa. Hay tantas normativas de elevado rango que hay que sortear que me sigue pareciendo dudosa la realización de la operación. También hay infinidad de intereses contrarios o como mínimo alternativos que estarán por encallar esa errónea pretensión. Pero, claro, soy cartesiano y no un fan ciego de la iniciativa privada, como son algunos ejecutivos públicos de cierta tendencia política Por lo que puedo, de nuevo, estar equivocado. Hay que resaltar también, que se deben poner de acuerdo administraciones distintas, una de ellas la local (puesto que Aigües tiene concesiones en este ámbito) y señores ahí pueden surgir sorpresas mil. El resultado lo justifica todo, la vergüenza de unos, las dificultades existentes, la oposición que se genera, todo. Por que, señores, el resultado son miles de millones y una parte del poder real en Catalunya.


De todo ello deduzco que la presión de Aigües sobre una parte del gobierno catalán, no la que gestiona las competencias hidráulicas ciertamente, debe ser de órdago (incluso me atrevería a pensar que la operación de venta a Suez cuenta ya con ese aliciente monopolista como un activo existente).


Los contactos de todo tipo que existen entre La Caixa, Aigues y ese partido que no nombro en honor a un término para mi ejemplar, son lo más parecido que conozco a una operación siciliana de mal nombre.


Y esperemos todos acontecimientos. Mientras tano estén atentos a Expansión en ediciones pasadas y futuras.



Lluís Casas, el rayo que no cesa.



Radio Parapanda. Retransmite en la voz enérgica del maestro Baylos:
POR UN MUNDO GLOBAL CON INCLUSIÓN SOCIAL: LA DECLARACIÓN DE LA ASOCIACIÓN LATINOAMERICANA DE ABOGADOS LABORALISTAS




La foto retrata la Plaza Margarita Xirgu en la ciudad de Parapanda.

lunes 26 de octubre de 2009

¿UNA NUEVA FASE EN EL PARTIDO DEMOCRATICO ITALIANO?

Pierluigi Bersani ha ganado las primarias que se celebraron ayer en toda Italia para dirigir el Partito democratico. Diré, precavidamente moderado en estas reflexiones provisionales, que podría abrirse un nuevo curso en la izquierda italiana. Siempre y cuando… Pero no adelantemos todavía el razonamiento.


Cuando Walter Veltroni dimitió de la dirección del partido asumió el cargo Dario Franceschini, un autorizado exponente de la corriente democristiana. Pronto se supo que esa responsabilidad estaba en precario y que, por tanto, más tarde o más temprano el conjunto de la organización tenía que pronunciarse en unas primarias. El mismo Franceschini lo propició, cosa que le honra. Ayer unos tres millones de personas se pronunciaron: el resultado da la mayoría a Bersani, que viene de las viejas filas del Partido comunista.


Formalmente podemos decir que el periodo de interinidad se ha acabado en lo atinente a la dirección del partido. Quedan, no obstante, mil y una cuestiones pendientes: ¿seguirán campando por sus respetos las diversas banderías que pueblan el Partito democratico? No lo sabemos, aunque es sabido que los viejos galápagos siempre están al acecho: son esas cofradías que prefieren ser cabeza de ratón a cola de león, una forma de ser muy arraigada, particularmente en la izquierda italiana. Concretamente, son en parte los responsables del desarbolamiento del gran bosque de aquella izquierda. Tal vez pensara en ellos
JACQUES TATI cuando en Mon oncle fue deshojando el arbolillo.


La tarea de Bersani no es fácil. De hecho podríamos decir que dicha organización fue creada en un alambique o, si se prefiere una expresión más castiza, fue un comistrajo, a saber, una mezcla irregular de ingredientes, un batiburrillo culinario. En algunos casos, las diferencias no son sólo de matiz sino profundamente antagónicas, por ejemplo: en lo relativo a la cuestión social, al laicismo y otros asuntos no menos relevantes. Alguien podría llamar a eso la riqueza del pluralismo cultural. Yo no lo creo así; se trata más bien de un conjunto de retales que –en ciertos temas están enfrentados entre sí— que impiden la confección de un traje medianamente apropiado.


Ahora bien, dejando de lado el escepticismo al por mayor y refugiándonos en el escepticismo al por menor, hay algo que vale la pena referir: la oleada humana de participación en estas primarias con unos tres millones de votos. No creo que fuese sólo mostrar la adhesión al candidato de cada cual; posiblemente hay algo más. Tal vez un llamamiento a que la izquierda italiana juegue no sólo el papel de oposición real sino –como indicó el mismo Bersani—aparecer y ser verdaderamente una alternativa al mamoneo de Berlusconi. Si es así, esta es una baza que debe jugar a fondo el vencedor de las primarias. Porque todavía hay hojas en el árbol de la izquierda. Es decir, transformar el partido-alambique en algo que esté profundamente vinculado a esos tres millones de personas y a los que se enganchen de nuevo o por primera vez.


¿Lo entenderán así los viejos galápagos? No lo sé porque también a estos pájaros les afecta nuestro antiguo refrán: genio y figura hasta la sepultura. En cualquier caso, la sombra de Sísifo es alargada. Por mi parte, le deseo lo mejor al amigo Bersani, y –para darle fuerzas— le mando una buena ración de aceite de hígado de bacalao y unas botellitas de quina San Clemente.



Nota. Los tres caballeros del retrato son el Comité de apoyo de Parapanda a la candidatura de Pierluigi Bersani.

Radio Parapanda: Manifiesto de la cultura contra la crisis: Otra política,otros valores. En el blog de mi sobrino Javier López.

domingo 25 de octubre de 2009

SIR ALFRED HITCHCOOK Y EL PRESIDENTE ZAPATERO


Cuando en Santafé, capital de la Vega de Granada, se estrenó Rebeca, la gran película de Sir Alfred, se produjo un hecho novedoso: a la salida del cine, las mujeres dejaron de llamar saquito (la gente finolis le llamaba jersey) a la prenda de vestir y le pusieron rebeca. Un acontecimiento novedoso, también porque la tal Rebeca de Winter, que no aparecía nunca en la pantalla, adquiría visibilidad en la prenda de vestir de las mujeres. (Vale la pena decir que los hombres siempre seguimos refiriéndonos al saquito como algo ya definitivamente masculino). En todo caso, Sir Alfred se apuntó dos tantos: toda la película gira alrededor de una figura que no sale en pantalla y, por añadidura, el título de su obra hace cambiar el nombre de una cosa.


Pues bien, el presidente Zapatero escribe un guión donde hay dos personajes de gran calado: Doña Ley de Sostenibilidad económica y Don Cambio de Modelo Productivo. Este guión se lleva a la pantalla del film Presupuestos Generales del Estado y, al igual que Rebeca, tampoco aparecen ambos protagonistas, ni siquiera como figurantes. De ahí que, sacando las sospechas de mi alacena, me pregunte: ¿se trata de una técnica de suspense en claro homenaje al maestro Hitchcook? ¿o es un brindis temerario al Sol?


Sea como fuere, el caso es que –ausentes ambos personajes de los Presupuestos Generales del Estado— es exigible que el sindicalismo confederal le tome de verdad la palabra que ha empeñado el presidente Zapatero. Porque cada día que pasa sin que entren en acción tales personajes (Doña Ley de Sostenibilidad y Don Cambio de Modelo) se entra en el síndrome de Rebeca: dar la sensación de que se está sin estar.


En cualquier caso no es irrelevante constatar que tanto la ley de sostenibilidad como la propuesta del cambio de modelo productivo son las propuestas más importantes que, en muchísimos años, se hayan hecho desde un gobierno, de ahí que el sindicalismo confederal sea consciente de ello. Lo es, desde luego. Ahora bien, de lo que no estoy seguro es de que Zapatero tenga las cosas claras. Es decir, ¿es consciente de lo que ha propuesto? Y, si la respuesta es positiva, ¿por qué no aparece referencia alguna en los Presupuestos recientemente aprobados? Más todavía, ¿sabe alguien si en alguna covachuela ministerial se está pergeñando algo por el estilo? Si alguien estuviera enhebrando los pespuntes es seguro que se habría filtrado. Que lo habrían filtrado ellos mismos quiero decir.




Radio Parapanda. En la voz de mi sobrino Joaquín Aparicio:
CON MÉXICO



sábado 24 de octubre de 2009

WALLANDER, MANKELL, LARSSON, BLOMQUIST/ SALANDER



La crónica socio literaria de nuestro encantador promotor y líder es sólida como una roca: "EL HOMBRE INQUIETO" DE HENNING MANKELL. Quien esto afirma se ha leído todo el Mankell editado en leguas románicas y además se pulió al Larsson en una semana de estancia hospitalaria (según la aritmética fueron: 800’ 3=2.400 páginas, probablemente un record Guinness). Sé, pues, de lo que hablo.


La útil crónica bulliciosa coincide con otra en el día de hoy en El País a propósito del valor literario de Larsson y su saga rota. Como es evidente por su enfoque elitista no vale la pena leerla. A nadie dice nada porque no tiene más contenido que separar la literatura de la literatura. Algunos críticos no se han enterado que la literatura es economía e industria (como todo lo cultural), que la literatura es distracción y atracción y que lectores hay muchos y muy diversos y que además a los críticos no deberían pagarles por decir tonterías. Algunos piensan que Proust es el acabóse, pobrecitos. Claro está que hay una excepción en Parapanda que la acierta de lleno con los matices entre Wallander y Blomquist/Salander. Con su bendición me pongo a relatarles algunas de mis reflexiones sobre el asunto.


En primer lugar, los matices entre uno y otro empiezan con la profesión. Larsson como periodista mediático utiliza una vieja técnica novelística basada en la acumulación de toneladas de ideas; por ello necesita grandes extensiones de letra impresa y múltiples caminos que se cruzan o no. Aboca en la novela todo lo que ha ido recopilando vitalmente. Está muy cerca del siglo 19 y de los escribidores franceses que publicaban a trozos en la prensa diaria o semanal.


Mankell es más pausado, tiene un largo recorrido a priori sin planificar y estructura sus novelas (y teatro no vayan ustedes a creer que el hombre es unidimensional) sobre la base de una única línea argumental. Larsson planificó, según nos han contado, una docena de novelas, en las que la saga Blomquist/Salander debía tener 10 volúmenes.


Otra diferencia es la soledad. Wallander está más solo que la una. Blomquist/Salander forman tándem, lo cual matemáticamente es el infinito, tanto por la enorme generación de detalles entre los protagonistas, como por las derivaciones de sus historias individuales. Pero a la vez, los acompañantes de la pareja podrían ser también protagonistas cada uno de ellos de su propia historia literaria. Mankell no es tan espléndido con sus personajes de apoyo, sólo la hija del inspector tiene esa consistencia, de hecho Mankell es muy rácano con sus personajes de creación. Novela coral la de Larsson, novela más cerrada la de Mankell.


El sexo también tiene su importancia. Larsson/Blomquist están al loro. El pobre Wallander (no se si Mankell) las pasa canutas y ni se entera. Y eso que un buen día ligó con una estonia, pero no sabia que hacer con ella. Blomquist es más que hábil en las relaciones personales y ciertamente atractivo, Wallander se mira hacia dentro.


Otra más. La violencia es más explicita en Larsson, tal vez producto de su súbita irrupción literaria o de su mayor desvergüenza en contar detalles escabrosos. Mankell insinúa y deja más territorio a la imaginación del lector. Este tiene la posibilidad de huir frente a lo que ha de imaginar. En Larsson o pasas la página o te tumba.


Como ven son dos muestras de la novela negra bien distintas, aunque no distantes. Su cercanía está en el territorio nacional que pisan y muestran, ¡vaya con Suecia!, y en su enfoque vital y político, ambos críticos hasta la médula.



Lluís Casas a punto de comprar la biografía inglesa de García Márquez



Radio Parapanda. Observaciones a lo dicho por don Lluís.


Primero. Coincidimos con las reflexiones que hace el profesor Casas, salvo en dos puntos que se comentan a continuación.


Segundo. No participamos de la subestimación que hace de Marcel Proust, que ya es tradicional en los economistas, incluso los de Parapanda.

Tercero. No vemos por ningún sitio semejanzas apreciables entre Stig Larsson y los grandes folletinistas franceses del siglo XIX. Sin duda hay semejanzas, pero apreciables, lo que se dice apreciables no las vemos por sitio alguno.


Todo ello, no obstante, será debatido en la Casa de la Cultura de Parapanda entre los siguientes ponentes: Don Lluís Casas, don Isidor Boix y el crítico literario de esta emisora. Moderará no imparcialmente
Sir Andrew Querol.


viernes 23 de octubre de 2009

DE PÁJAROS Y PAJARRACOS



Desde luego será una injusticia que se recuerde más el nombre de don Ramón Trias Fargas por el caso Millet que por su personalidad intelectual y política. De ello serán responsables los gestores de la Fundación que lleva el nombre de Trias Fargas y el propio Cantimpalo Millet. Ni que decir tiene que los dirigentes de Convergència Democràtica de Catalunya no estarán al margen de esa responsabilidad.


Don
Ramón Trías Fargas fue un intelectual de gran calado y lo que se dice un político de raza. No hace falta recordar que sus posiciones liberales (en el sentido clásico de la expresión y, desde luego, no neoliberales) estaban en las antípodas de un servidor. Era, ante todo, un demócrata que, en tiempos difíciles, esto es, en plena época antifranquista, ayudó todo lo que pudo a personas como Manuel Sacristán en la Editorial Labor y a toda una serie de compañeros míos en su época de responsable del Banco Urquijo en Barcelona. El gobernador civil le presionó para que rescindiera los contratos; nuestro hombre se negó siempre en redondo. Fue un hombre de enorme personalidad, de los que nunca tuvo pelos en la lengua, incluso con relación a su partido, Convergència democrática de Catalunya. En cierta ocasión Jordi Pujol dijo que Trías Fargas era “honor y flagelo de Convergència”. También un elitista de tomo y lomo. Una persona de gran cultura. Parece que fue ayer cuando, una vez por semana, me invitaba en la legendaria taberna de Casa Alfonso a tomarnos media botellita de manzanilla sanluqueña y unos taquitos de queso. Pues bien, este hombre podría ver mortificada su memoria por los mamoneos de Cantimpalo Millet con la Fundación Trías Fargas y Convergència. Sería enormemente injusto.


Y, dicho lo cual, me pongo a considerar sobre algunos elementos de estos días.


Se vuelve a plantear por algunos analistas la cuestión de la financiación de los partidos como un enésimo intento de atajar la corrupción política. Vano intento. Dispensen el tono tajante: ninguna disposición, legal o de autorregulación, sobre la financiación de los partidos repercutirá en interferir la corrupción. Ello, por supuesto, no empece que se afine más y mejor en las disposiciones legales.


Mi indocumentada opinión parte de la siguiente tesis: la corrupción es una de las expresiones (tal vez la más importante) de la oscura relación entre la política y la economía. No es algo nuevo, desde luego. Ocurre, sin embargo, que en democracia tenemos la posibilidad de enterarnos aproximadamente del itinerario y extensión de corruptelas y picardías, de corrupción e ilegalidad. Si por otra parte, hemos asistido a la derrota del capitalismo industrial por el turbocapitalismo financiero, la oscura relación entre economía y política llega a unos límites tan paroxistas como estructurales. Así pues, desplazado el calvinismo sólo quedan las diversas mafias y consociaciones que han sido, son y probablemente serán. Todas ellas tienen un objetivo que, en parte, han conseguido: cooptar la política a los fines de tan novedosa economía “institucional”. Es decir, la pringue se disfraza de política para no infundir (excesivas) sospechas. Una pringue potente que ha contaminado no sólo a fuerzas políticas de babor y estribor sino, también, a sectores ciudadanos. En resumidas cuentas, la política ha acabado siendo la palanganera de la economía: politica ancilla oeconomiae est.


En esos detalles creo que está el problema. Es decir, algo que no resuelve la mejora de la financiación de los partidos políticos. Entre otras cosas, porque estas organizaciones se crean unas necesidades ilimitadas frente a unos ingresos que siempre serán limitados. Si me preguntan que cómo salir de esta situación, les diré desparpajadamente: “pongan ustedes algo de su parte, seguro que lo saben”. Pero les daré un anticipo: empiecen por afirmar que se está en contra de la corrupción del vecino y a favor de la propia. Este es un primer paso: necesario pero no suficiente. Y si quieren más aproximaciones al tema encárguenme un dictamen y paguen. ¿Cómo quieren la factura con o sin iva?



Radio Parapanda.
DECLARACIÓN DE LA CES SOBRE LA SALIDA A LA CRISIS, en Según Antonio Baylos.



miércoles 21 de octubre de 2009

"EL HOMBRE INQUIETO" DE HENNING MANKELL


El sábado pasado, celebrando nuestros pantagruélicos y habituales desayunos en la ciudad de Hostalric, les decía yo a los contertulios: “Puede ser que Henning Mankell, tras leer el primer Millenium, se dijera que Stig Larsson no se le sube a los faldones, y se puso a escribir El hombre inquieto”. No es cosa de reproducir el resto de la conversación porque, de hecho, poco importa. Y sigo con Mankell…


Leí detenidamente los tres tomos de Millenium, me gustaron y, también yo, me declaro fan de Larsson. Este novelista ya está en la gloria de las estrellas, pero Mankell está mucho más lejos. Lo que no deja de ser una opinión tan particular como la que diga lo contrario. A mi juicio, Larsson es un gran contador de historias; Mankell tiene ese sabor de los grandes novelistas que nos ofrecen un relato macizo, una particular cosmovisión de toda una serie de fenómenos a ras de tierra que sacuden las sociedades contemporáneas de eso que, pedantemente, se llama el primer mundo.


El hombre inquieto es el libro más potente de todos los que ha escrito nuestro hombre. A mi juicio, claro está. Y como parece ser que todos lo sabemos ya, es posible que el policía Kurt Wallander deje de protagonizar lo que todavía le queda por escribir a Mankell.


Como es sabido, el autor relata en cada obra un tema en concreto: la emigración, el comercio de órganos humanos, las mafias diversas, y entrelaza en cada tema las grandes transformaciones sociales que se están dando en Suecia con amplias referencias a las variaciones que se operan en su Estado de bienestar. Todo ello bajo un personal estilo de novela policíaca que, en realidad, parece ser un pretexto para que Mankell nos expliqué qué está pasando en su país. Lo que definitivamente trasciende el género convencional y lo convierte en un relato general de los problemas de civilización. Cierto, también está eso en Larsson, pero tengo la impresión que en Millenium esos problemas son retales añadidos a la trama, siempre electrizante.


En Mankell la trama policíaca está íntimamente relacionada a la biografía del protagonista, Kurt Wallander: a sus estados de ánimo, su salud, relaciones personales, a sus reflexiones sobre los problemas sociales y económicos de la sociedad sueca. Con tanta brillantez que podríamos leer esta “parte” de la novela al margen de la investigación para resolver el caso del hombre inquieto. Portentosa, desde luego, la descripción de las novedades que aparecen en un sesentón que empieza a sentirse definitivamente viejo. De ahí que el autor haga reaparecer, con toda la naturalidad del mundo, una serie de personales que tuvieron una u otra relevancia en las anteriores novelas.


Como es lógico, no diré nada de la trama policíaca: eso forma parte del sumario. Pero sí adelanto lo que verá el lector en las solapas del libro: la cosa va de las tramas de espionaje en este nuevo estadio de postguerra fría. Por último, llamo la atención de las reflexiones del protagonista (de hecho, las de Mankell) sobre la necesidad de implicarse en la política. A pesar de ella misma.


Lo dicho: sólo por molestar a algunos lectores, diré que Stig Larsson (me quito el sombrero en su honor) no se ha subido en los faldones de Mankell.




Radio Parapanda. Homenaje a Stig Larsson: El trio de los bolos,
MOZARTSHEETMUSIC - Kegelstatt-trio in Mb first movement (KV 498)


martes 20 de octubre de 2009

EL SINDICALISMO EN VIETNÁM


Llamo la atención sobre el trabajo que Isidor Boix, uno de los sindicalistas más reputados del mundo y dirigente de la Federación de Químicas y Textil de Comisiones Obreras, ha realizado sobre el sindicalismo en Vietnam. Se trata de una crónica hecha a pié de país (esto es, Vietnam) durante su reciente viaje.


De paso, aprovechando que el río Genil pasa por Parapanda, propongo que quien corresponda publique en forma de libro las crónicas que nuestro hombre ha hecho en sus visitas de trabajo a China y otros países como este que ahora se edita. ¿Tengo que esforzarme en argumentar esta propuesta? Vamos, vamos: no seáis rácanos.


Tiene la palabra Isidor Boix:
Vietnam - Experiencias de un viaje - Una aproximación sindical




lunes 19 de octubre de 2009

OBISPOS DE SECANO


Don José Ratzinger, en otro de sus arrebatos estajanovistas, ha beatificado al Cardenal Ciriaco Sancha (1833 – 1909) que, en uno de sus acreditados arranques, declaró que la Ley de 1870 que autorizaba el matrimonio civil, era “la legalización del concubinato universal”. Estando como están las cosas, no parece que el bueno de Sancha fuera suficientemente contundente, dado que a estas alturas debería haber subido en el escalafón celestial: de momento, sólo es beato. Tal vez por ello, el Obispo de Huesca-Jaca, don Luís Sanz, sin que medie botella de orujo en mano, declaró ayer que “las mujeres que abortan son unas asesinas”.


Don Luís quiere hacer méritos para que lo canonicen en vida: tales declaraciones (repito: abstemiamente pronunciadas) apuntan en esa dirección y, según se mire, son un atenuante, dado que no existe botella que haya mediado entre sus palabras y el micrófono. En conclusión, el fiscal no encontrará motivo suficiente para llevarlo a los tribunales. En realidad, sólo estamos ante una plica para que don José Ratzinger tome nota de la existencia de un obispo de secano.


Ahora bien, también podría ser que el obispo Luís esté invitando a la clerigalla a un cierto estajanovismo verbal, es decir, a ver quien mea más largo: una invitación que tampoco constituiría un delito ya que la longitud de la meada no está tipificada, que yo sepa, en la legislación vigente. Se las saben todas los altos funcionarios de la Iglesia católica, apostólica y romana. De secano, claro está.


Radio Parapanda. Retrasmite Corso di Bestemmie

miércoles 14 de octubre de 2009

JUSTE DE NIN, JORDI SOCÍAS Y TITO MÁRQUEZ EN CC.OO.



El otro día anunciaba la salida a la superficie de un cuadro que el gran Tàpies regaló a Comisiones Obreras en 1974. Quise dar la noticia que me venía de la mano de Jorge González Aznar cuyo nombre de paz, en aquellos tiempos, era Jaime Aznar. A éste amigo le debe el sindicato haber puesto en marcha la segunda etapa de Lluita Obrera (la primera, la fundacional, fue dirigida por Cipriano García) y la creación de una revista de noticias (sólo de noticias) que se llamó Luchas Obreras, también de Comisiones. El equipo redactor lo formábamos Jaime-Jorge y un servidor en casa de Manolita Sanz en L´Hospitalet. La impresión la hacía íntegra un carpintero a quien Tito Márquez y yo mismo le pusimos un apodo cariñoso, don Juan; don Juan vivía y trabajaba en Nou Barris y era amigo de Tito.

Estamos hablando de primeros de los setenta del siglo pasado: Lluita Obrera y Luchas Obreras tuvieron un dibujante excepcional que firmaba, primero como el Zurdo y más tarde Esquerrà que viene a ser lo mismo. Debo recordar que Luchas Obreras fue un semanario, tal vez el único semanario sindical que ha existido en los últimos setenta años en España. El Zurdo-Esquerrà puntual, y previamente informado del contenido de la revista, nos traía sus excelentes dibujos que, como los grandes artistas, constituía todo un editorial. Su nombre: Lluís Juste de Nin, el gran diseñador de moda catalán que sigue asombrando por su creatividad. Hace unos pocos de años, Juste (el gran Esquerrà), ya en lo alto de la fama, publicó un tebeo con todas aquellas historias de antaño:
Juste de Nin edita un segundo cómic sobre Catalunya El Periódico ...


Tito Márquez, cada semana, hacía un periplo por Catalunya repartiendo en las diversas estafetas Luchas Obreras y Lluita Obrera cuando se editaba. Tito llegaba a casa a las tantas de la noche, después de conducir horas y horas en su Seat seiscientos, a quien llamaba el seiya. A las cinco y media de la mañana nuestro hombre salía pitando para ir a su puesto de trabajo en una fábrica de vidrio. Una fortaleza que le venía de la fuerza de sus convicciones y de su fortaleza de campesino cordobés.



Cuando raras veces no podía era substituido por otro gran artista, en esta ocasión de la fotografía profesional. Le llamábamos Pepito y no levaba un seiscientos, sino un potente y lujoso tiburón. Pepito era Jordi Socías, fotógrafo de prestigio mundial. Nadie como Pepito haciendo fotos; de hecho, las grandes figuras de la cultura y del arte, de la ciencia y la política han posado para nuestro hombre.


Pregunto: ¿hay quien dé más? Seguro que hay quien dé igual, pero no más.

Radio Parapanda informa que está haciendo gestiones para hermanarse con Radio Rexurdimento: Lóis Uxío Taboada cuyo link está en su lugar descansen.

lunes 12 de octubre de 2009

LAS DEUDAS DEL PRESIDENTE DE LA CEOE


Algunos periódicos son aproximadamente presuntuosos cuando afirman que aquello que no está publicado en ese medio, no existe. No me acuerdo qué dice al respecto Beaudrillard, pero comoquiera que se ha repetido hasta la náusea debe ser, por lo menos, parcialmente cierto. ¿Por dónde iba? Ah sí, debe ser cierto que el presidente de la CEOE está entrampado hasta las cejas: debe una millonada en atrasos a sus 900 empleados y una suma, también millonaria, a la Seguridad Social. Lo han dicho algunos medios; ergo, es una verdad como un templo. De momento –y haciendo momentáneamente abstracción de la deuda a los trabajadores y a su deber conyugal con el Estado— podemos hacer algunas reflexiones, siempre sujetas al principio de verificación.


Un dirigente empresarial en esas condiciones no es una persona fiable. No lo es porque está ayuno en algo fundamental para las organizaciones: la independencia y la autonomía. O bien son los sicofantes del poder institucional o bien se tiran al monte, trabuco en ristre como los viejos somatenes. O son unos pelotilleros o son encrespados montapollos. De hecho, el presidente de la casamata empresarial conoce ambos escenarios: cuando sus aviones entraron en crisis estuvo chicoleando por las covachuelas del poder haciéndole la pelotilla a Zapatero; más tarde, tras pasar la bandeja con poco éxito, decidió tirarse al monte, achuchado (todo hay que decirlo) por los sectores más tridentinos de su conventículo. Pues bien, en esas condiciones itinerantes poco claro se puede esperar.


En resumidas cuentas, uno de los problemas que tenemos es que la casamata empresarial, según el fino análisis de uno de los asiduos al comentario bloguístico, el amigo Tarsicio Rector, “me parece que la nueva dirección de los empresarios camina hacia su conversión en un lobby político-económico despreciando su posición de interlocutor socio-económico en la configuración de las relaciones laborales”. Lo que verdaderamente complica el escenario de la negociación colectiva pendiente, presente y futura.


Radio Parapanda. Se oye esta bella canción: Miguel de Molina - Bien pagá


domingo 11 de octubre de 2009

¿RENOVARÁ TOXO COMISIONES OBRERAS?



Parece que soplan nuevos vientos en el sindicalismo confederal español. Y es precisamente en el terreno de lo más sustantivo –en la negociación colectiva y en el conjunto de las prácticas contractuales-- de donde vienen algunas propuestas renovadoras. Cierto, de momento sólo se trata de intenciones y propuestas. La voz autorizada de Antonio Baylos nos dice que “en la última intervención de Toxo ante un nutrido público empresarial y del llamado periodismo económico, se ha presentado una propuesta adicional que ha sido justamente resaltada como novedosa. Se trata de abordar la flexibilidad negociada en el plano interno de las relaciones de trabajo, lo que significa no sólo insistir en la contratación flexible de los poderes de disposición del empresario sobre la determinación cualitativa de la prestación de trabajo, en lo referente al desempeño del tipo de trabajo pactado medido en un sistema de clasificación profesional cada vez más elástico, sino, de manera muy decisiva, en la contratación de las potestades del empresario en la organización del trabajo”.


Hasta donde mi memoria me alcanza quisiera señalar que es la primera vez que un secretario general de Comisiones Obreras habla con esta claridad y contundencia. Se dirá que otros dirigentes sindicales han orientado sus propuestas en parecida dirección, pero lo cierto es que hasta la hora presente se ha tratado de fragmentos dispersos, de retales incomunicados en diversos y desordenados cajones de sastre. Pues bien, tras las reflexiones de Toxo (un dirigente fogueado en mil negociaciones) es legítimo preguntarse: ¿se trata de un brindis al Sol? ¿Es otra pizca de retórica? Yo creo que hay razones fundadas para pensar que Toxo se plantea una gran operación de autorreforma de los contenidos de la negociación colectiva; es más, diría que nuestro hombre es consciente del agotamiento (yo pienso que es definitivo) del actual cuadro reivindicativo, del desfase entre demandas fordistas y el nuevo paradigma de los sistemas de organización del trabajo.


En todo caso, vale la pena tener en cuenta que hay dos enemistades que podrían interferir el proyecto de Toxo: de un lado, las rutinas del sindicalismo; de otro lado, el carácter de la gran patronal española. De una parte, no es tarea fácil renovar las tripas del sindicalismo, acostumbrado a reproducir una miríada de gangas en los terrenos contractuales; de otra parte, la patronal española da la sensación de ser más “un lobby político-económico despreciando su posición de interlocutor socio-económico en la configuración de las relaciones laborales”. Así las cosas, no hace falta que se le diga a Toxo: “Ignacio, estos son dos puntos de partida, no de llegada; de manera que ¡adelante con los faroles!”.



Radio Parapanda. Un grupo de amigos nos solicita que dediquemos a Toxo una canción apropiada. Así lo hacemos con cierta picardía:
Jimmy Fontana - Il Mondo.